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Los doce olímpicos

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Contenido
  1. (Arriba)
  2. Terminología y definiciones
  3. El monte Olimpo y la corte divina
  4. Estructura del panteón y análisis comparativo
    1. Esferas compartidas y opuestos complementarios
    2. Orígenes micénicos y tradiciones genealógicas
  5. Culto de los doce dioses
  6. Las principales deidades olímpicas
  7. Contrapartes ctónicas y el inframundo
  8. Otros residentes olímpicos y séquito divino
  9. Recepción romana y evemerismo
  10. Helenismo moderno
  11. Referencias
Los doce olímpicos
Los doce olímpicos
Morada mitológicaMonte Olimpo
Número canónico12
Gobernante supremoZeus
Nombre colectivo griegoDodekatheon (Δωδεκάθεον)
Equivalente romanoDii Consentes
Governantes divinos precedentesTitanes
Altar ateniense registrado más antiguo522/521 a. C.
Duodécimo miembro alternativoHestia o Dioniso

En la religión y la mitología de la antigua Grecia, los doce olímpicos son las deidades principales del panteón griego, que residen en la cima del monte Olimpo.[1][2] Obtuvieron la supremacía después de que Zeus condujera a sus hermanos a la victoria sobre los titanes. El grupo canónico tradicionalmente consta de Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hefesto, Hermes y Hestia o Dioniso.[1][3] Celebrados en toda la literatura clásica, la religión cívica y el arte, encarnaron el orden cósmico y la vida cívica en todo el mundo grecorromano antiguo.[2]

Terminología y definiciones

Los términos olímpico y dioses olímpicos tienen varios significados distintos en la literatura antigua y la historiografía moderna.[4] En sentido estricto, olímpico designa a las deidades que residen en el monte Olimpo y forman la corte divina bajo el soberano gobierno de Zeus, distinguiéndolas de los seres primordiales, los titanes, las potencias ctónicas, las deidades marinas, las ninfas y los espíritus locales.[5] En sentido canónico, los doce olímpicos constituyen un grupo reconocido de doce deidades supremas celebradas en los cultos cívicos, el arte monumental y la poesía clásica.[6] En un sentido más laxo, la frase se utiliza con frecuencia como sinónimo de todo el panteón griego, o se amplía para incluir a las divinidades grecorromanas clásicas en contraste con otras mitologías como las tradiciones egipcias, celtas o mesopotámicas.[7] Cultural y geográficamente, el término también se relaciona específicamente con Olimpia, el santuario de Zeus Olímpico, y las instituciones panhelénicas relacionadas, incluidos los Juegos Olímpicos.[8]

La designación colectiva Dodekatheon deriva de las palabras griegas clásicas dodeka, que significa doce, y theoi, que significa dioses.[9][10][11][12][13] En el uso griego antiguo, theos servía como término general para cualquier divinidad, mientras que Dios era la forma genitiva singular de Zeus.[10] El concepto de un colectivo de doce dioses parece ser anterior a las fuentes literarias griegas y romanas conservadas y puede haberse originado en Anatolia hace varios milenios.[14][15][16][17] Los autores antiguos a menudo distinguían entre los moradores del Olimpo y la agrupación cúltica colectiva de doce dioses, ya que las instituciones cívicas locales reunían a diferentes deidades bajo el título de los doce dioses sin adherirse estrictamente a un canon literario idéntico.[18][19][20][21]

El monte Olimpo y la corte divina

En la poesía épica homérica, el monte Olimpo se celebra como la sublime morada de los dioses, que se eleva muy por encima de las tierras de los mortales en la frontera entre Tesalia y Macedonia.[22][23][24] Homero describe sus alturas como situadas por encima de las nubes de tormenta, perpetuamente libres de lluvia, vendavales o nevadas, iluminadas por un brillo divino donde los inmortales banquetean sin interrupción.[25] Al mismo tiempo, la poesía arcaica a menudo difumina la distinción entre la montaña física y Urano (Ouranos), el cielo celeste mismo, presentando la residencia divina como un reino cósmico.[26][27] Dentro de estos salones celestiales, los dioses se alimentan de ambrosía, beben néctar para mantener su vida inmortal y escuchan las canciones armoniosas de Apolo y las Musas mientras el icor corre por sus venas en lugar de sangre.[28][29][30][31]

Zeus reina como soberano en la cima del Olimpo, convocando asambleas divinas cada vez que surgen decisiones importantes relativas al cosmos o a los asuntos humanos.[32][33][34] En la Ilíada, Zeus instruye a Temis, que preside las asambleas, para que convoque a todas las deidades a su palacio, reuniendo a todos los dioses fluviales excepto a Océano, junto con las ninfas de los prados, arboledas y manantiales, que se reúnen en pórticos pulidos construidos por Hefesto.[33] La soberanía cósmica se estableció tras el derrocamiento de Cronos, cuando los tres hermanos Crónidas echaron suertes: Zeus obtuvo el dominio sobre el cielo y las nubes, Poseidón recibió los mares espumosos y a Hades se le asignó el sombrío inframundo, mientras que la tierra y el alto Olimpo seguían siendo territorio común para los tres.[35][36][37]

El título de olímpicos recibió una etiología explicativa en los relatos históricos de Diodoro Sículo.[38] Según Diodoro, cuando los gigantes declararon la guerra a los inmortales en Palene, Heracles luchó junto a los dioses y mató a numerosos hijos de Gea.[38] En reconocimiento a esta lucha, Zeus concedió el honorable título de olímpicos exclusivamente a aquellos dioses que se habían mantenido valientemente a su lado, distinguiendo así a los valientes de los cobardes.[38] Diodoro registra que, entre los mortales nacidos de mujeres humanas, Zeus consideró dignos de este honor únicamente a Dioniso y Heracles, celebrando tanto su paternidad divina como los vastos beneficios que otorgaron a la civilización humana.[38]

El concilio de los dioses (agore theon) se convirtió en un motivo central de la iconografía clásica y la escultura monumental.[39] Los relieves arcaicos y clásicos representaban con frecuencia a las deidades reunidas asistiendo a bodas divinas, como las de Peleo y Tetis o Psique y Cupido, o celebrando la apoteosis de Heracles.[39][40] En el friso oriental del Tesoro de los Sifnios en Delfos, los dioses se sientan en consejo divididos entre partidarios de los griegos y de los troyanos, donde las deidades crónidas de primera generación se distinguen por barbas y cabello corto.[39] La asamblea aparece de forma destacada en el friso del Partenón durante el nacimiento de Atenea, en la cerámica del Museo Británico que representa la creación de Pandora, en los sarcófagos romanos que representan a Prometeo formando a la humanidad y en los frescos renacentistas como la Logia de Psique de Rafael y el Concilio de los Dioses de Giovanni Lanfranco.[39][41]

Estructura del panteón y análisis comparativo

La popularidad y la prominencia de las deidades individuales variaron significativamente entre el mito literario y el culto cívico histórico.[42] En la práctica religiosa griega, Zeus, Apolo y Dioniso disfrutaron de la mayor popularidad general y de festivales cívicos en todas las ciudades-estado.[42] Hera poseía algunos de los santuarios más antiguos y monumentales del mundo griego, como sus antiguos templos en Argos y Samos, lo que refleja un alto nivel de veneración cívica.[43] Poseidón gobernaba un vasto reino cósmico, pero su huella en el culto cívico era a menudo menor que la de Atenea y Deméter, que acaparaban masivas celebraciones cívicas como los Juegos Panatenaicos en Atenas y los misterios de Eleusis.[44][45][46] Por el contrario, Hades y Hestia recibieron pocos templos públicos a pesar de su importancia teológica.[47] En la poesía narrativa, Zeus aparece como la figura central que sustenta las genealogías heroicas, con Apolo, Atenea, Afrodita y Dioniso encabezando extensos ciclos míticos, mientras que Ares, Hefesto, Hades y Hestia aparecen principalmente como actores secundarios o catalizadores narrativos.[48][49][50]

Esferas compartidas y opuestos complementarios

Las deidades de la antigua Grecia rara vez tenían monopolios exclusivos sobre aspectos específicos de la realidad, y compartían jurisdicciones a través de esferas interconectadas.[51][52] En la erudición moderna, Walter Burkert y Jean-Pierre Vernant desarrollaron modelos que ilustran estas esferas compartidas de poder divino.[52] La soberanía se distribuía entre Zeus y Hera en el cielo, Poseidón y Anfitrite en el mar, y Hades y Perséfone en el inframundo.[53] La guerra involucraba a múltiples figuras: Ares encarnaba el frenesí violento del combate cuerpo a cuerpo, Atenea dirigía la estrategia táctica, Enio esparcía la destrucción, Niké concedía la victoria y Zeus Areios decidía el resultado final de las batallas.[51][52] Culturalmente, Atenea guiaba las artes y la justicia, Apolo inspiraba la profecía y la música, Hermes gobernaba el lenguaje y la elocuencia cívica, Hefesto dirigía la metalurgia física y Dioniso fomentaba la representación teatral.[52] La fertilidad se distribuía entre la agricultura cerealista de Deméter, los frondosos viñedos de Dioniso, la atracción sexual de Afrodita, la legitimidad conyugal de Hera y la supervisión del parto humano por parte de Artemisa.[52]

Vernant analizó además el panteón olímpico a través de emparejamientos estructurales de opuestos complementarios.[54] Las cualidades divinas formaban contrastes que equilibraban el cosmos: el orden frente al caos extático en Apolo y Dioniso, la inteligencia estratégica frente a la violencia des抑制da (nota: desinhibida) en Atenea y Ares, la cultura civilizada frente a las fuerzas desenfrenadas de la naturaleza en Atenea y Poseidón, la luz celestial frente a la oscuridad subterránea en Zeus y Hades, la domesticidad interior frente a la movilidad externa en Hestia y Hermes, la masculinidad marcial frente a la feminidad erótica en Ares y Afrodita, la tierra fértil frente al inframundo estéril en Deméter y Hades, el brillo solar frente a la caza lunar nocturna en Apolo y Artemisa, y la estabilidad doméstica frente a la naturaleza salvaje en Hestia y Artemisa.[54]

Burkert, Vernant y Marcel Detienne mapearon la percepción funcional de cada deidad en relación con la sociedad humana.[55] Zeus representaba la soberanía, la justicia cósmica, el destino, la legitimación del poder, el clima y el orden político, articulando el cosmos y garantizando sus jerarquías. Hera representaba el matrimonio, la legitimidad dinástica, el orden familiar y la continuidad social, otorgando estabilidad institucional al orden divino y humano. Poseidón personificaba el mar, los terremotos, los caballos, la fuerza natural y la inestabilidad, sirviendo como un soberano alternativo y un poder cósmico paralelo, potencialmente perturbador. Hades representaba la muerte, el inframundo, la riqueza oculta, el límite absoluto y el destino póstumo. Deméter representaba la agricultura cerealista, la fertilidad de la tierra, los ciclos de la vida, el sustento y la civilización agrícola, ligada al ciclo de las estaciones y a la alimentación de la vida humana. Atenea combinaba la guerra estratégica, la artesanía técnica, la inteligencia (mêtis), la ciudad (pólis) y el orden político, racionalizando el conflicto y organizando la civilización. Apolo representaba la armonía, la música, la profecía, la medicina, la purificación, la medida y el orden cultural, como principio de medida, claridad y armonía simbólica. Hermes representaba el tránsito, la comunicación, el comercio, el engaño, la mediación, las fronteras y la movilidad, permitiendo la circulación y el encuentro entre mundos, personas y sistemas. Ares manifestaba el exceso bélico y la violencia caótica. Dioniso encarnaba la vitalidad, la disolución extática de la identidad y la ruptura de los límites sociales. Artemisa marcaba la frontera entre la civilización y lo salvaje, y representaba la caza, la juventud, la transición biológica y la protección de lo indomitado. Hefesto representaba la metalurgia, el fuego técnico, la creación material y la fabricación de artefactos divinos, con el fuego como instrumento que daba forma material al orden divino. Hestia representaba el hogar, el fuego doméstico, un centro estable, la continuidad cívica y la cohesión del espacio social.

Orígenes micénicos y tradiciones genealógicas

Los historiadores clásicos como Heródoto propusieron que la mayoría de las deidades griegas derivaban de orígenes egipcios, identificando a Zeus con Amón, a Dioniso con Osiris y a Atenea con Neit.[56][57] Plutarco estableció de manera similar paralelismos sincréticos entre Helios y Atón-Ra, Rea y Nut, Geb y Cronos, Hermes y Tot, Apolo y Horus, y Tifón y Set.[58] Sin embargo, Heródoto y Plutarco carecían de pruebas que solo salieron a la luz mucho más tarde.[59] En 1952, Michael Ventris y John Chadwick descifraron las tablillas de arcilla en lineal B recuperadas de los centros palaciegos de la Edad del Bronce en Cnosos, Pilos, Micenas y Tebas.[59] Estos documentos revelaron una forma arcaica de la lengua griega y demostraron que la mayoría de las deidades olímpicas ya eran adoradas en el segundo milenio a. C., mucho antes del contacto generalizado de los griegos con Egipto.[59]

Las inscripciones en lineal B documentan los nombres de Zeus (Di-we), Hera (E-ra), Poseidón (Po-se-da-o), Atenea (A-ta-na-po-ti-ni-ja, 'Señora Atenea'), Artemisa (A-te-mi-to), Hermes (E-ma-a) y Ares (A-re).[59] Las tablillas de Pilos y Tebas también confirman la presencia de Dioniso (Di-wo-nu-so) y de una temprana deidad sanadora llamada Peán (Pa-ja-wo), que más tarde se fusionó con Apolo o influyó en él.[59] En los archivos administrativos de Pilos, Poseidón aparece como la deidad cívica preeminente, situándose por delante de Zeus.[59] Por el contrario, Afrodita está ausente de las tablillas en lineal B, lo que apoya los argumentos históricos de que su culto fue adoptado posteriormente a partir del culto del Cercano Oriente de la diosa fenicia Astarté.[59]

Establecer un árbol genealógico definitivo para los dioses olímpicos es imposible porque las tradiciones míticas antiguas operaban sin una teología autorizada única.[60] Homero y Hesíodo presentan genealogías distintas para varias deidades importantes. En Homero, Afrodita es hija de Zeus y de la oceánide Dione, mientras que en la Teogonía de Hesíodo nació de la espuma del mar producida cuando los genitales amputados de Urano fueron arrojados al océano por Cronos, situándola en una generación divina anterior.[61][62] En la épica homérica, se describe a Atenea como nacida directamente de Zeus sin madre, mientras que Hesíodo relata que Zeus se tragó a la embarazada Metis y posteriormente Atenea brotó de su cabeza.[63][64] Homero identifica a Hefesto como hijo de Zeus y de Hera, mientras que Hesíodo registra que Hera dio a luz a Hefesto sola mediante partenogénesis para rivalizar con la generación sin madre de Atenea por parte de Zeus.[65] Variaciones similares aparecen con respecto a Ate, descrita por Homero como la hija mayor de Zeus, pero por Hesíodo como hija de Eris, y con respecto a figuras divinas como Océano, Hiperión y los Oneiros.[60]

La literatura griega y latina estableció epítetos cúlticos compartidos para estas deidades en ambas tradiciones.[66] Dioniso fue invocado como Baco (Bakkhos) tanto por griegos como por romanos, lo que dio lugar a las bacantes griegas y a las bacanales romanas.[66][67] Afrodita y Venus recibieron regularmente el epíteto geográfico Chipria (Kypris), haciendo referencia a Chipre como su mítico lugar de nacimiento marino.[68][69] Apolo era nombrado indistintamente por griegos y romanos como Febo (Phoibos, que significa brillante o luminoso), un epíteto aplicado también a Helios.[70][71][72][73][74] Atenea y Minerva compartieron el epíteto marcial Palas, vinculado a la sagrada imagen protectora del Paladio.[75][76] Hades y su contraparte latina Plutón compartieron el título Plutón (que significa el adinerado), que se convirtió en la designación más común para el señor del inframundo en la literatura romana.[77][78]

Culto de los doce dioses

La evidencia arqueológica e histórica verosímil más antigua de un culto griego a los doce dioses aparece a finales del siglo VI a. C..[9][79][80] Según Tucídides, el arconte Pisístrato el Joven, hijo de Hipias y nieto del tirano Pisístrato, dedicó un altar de los doce dioses en el ágora ateniense alrededor de 522 o 521 a. C..[79][81][82] Este altar sirvió como el hito central a partir del cual se calcularon todas las distancias oficiales de las carreteras de Ática, y se convirtió en un lugar de súplica y refugio.[81][83][84][85]

Olimpia mantuvo un antiguo culto dedicado a doce deidades gobernantes.[9][86] El himno homérico a Hermes, datado alrededor del 500 a. C., relata que Hermes dividió dos vacas robadas a Apolo en doce porciones de sacrificio iguales sobre una piedra plana a lo largo de las orillas del río Alfeo, dedicando cada parte con igual honor.[87][88][89] En una oda olímpica cantada alrededor del 480 a. C., Píndaro describe a Heracles delimitando el recinto sagrado de la Altis en Olimpia y estableciendo sacrificios a los doce dioses gobernantes junto a la corriente del Alfeo.[9][90][91] Otra oda de Píndaro menciona seis altares dobles en el lugar.[92][93] Alrededor del 400 a. C., el mitógrafo Herodoro de Heraclea identificó estos seis altares emparejados como Zeus emparejado con Poseidón, Hera con Atenea, Hermes con Apolo, las Cárites con Dioniso, Artemisa con el dios fluvial Alfeo, y los titanes Cronos con Rea.[9][86][94][95][96]

Los cultos de los doce dioses operaban en todo el Mediterráneo, incluyendo Delos, Calcedonia, Magnesia del Meandro y Leontinos en Sicilia.[97] La composición de estos grupos variaba según los santuarios regionales.[98][99] En la isla de Cos, el culto local de los doce dioses incluía a Heracles y Dioniso, mientras que excluía a Ares y Hefesto.[100][101][102][103] Heródoto señaló que Heracles estaba incluido entre los Doce en ciertas tradiciones, mientras que Luciano incluyó tanto a Heracles como al dios médico Asclepio.[104][105][106][107] Sin embargo, Píndaro, Apolodoro y Herodoro de Heraclea no estaban de acuerdo: para ellos, Heracles no era uno de los Doce, sino el que estableció su culto.[86][107][108]

Los filósofos y las tradiciones esotéricas alinearon a los Doce con los ciclos cósmicos.[109][110] En las Leyes, Platón propuso dividir su ciudad ideal en doce distritos administrativos nombrados en honor a doce deidades, sugiriendo que el último mes fuera consagrado a Plutón y a los espíritus de los muertos.[109][110][111][112] En el Fedro, Platón representó a Zeus guiando una procesión de carros de doce deidades, señalando que Hestia permanece atrás en las moradas de los dioses, y relacionó a los dioses con el zodíaco celeste, una correlación introducida anteriormente por Eudoxo de Cnido.[113][114][115][116] El poeta romano Manilio emparejó sistemáticamente cada constelación del zodíaco con una divinidad tutelar: Aries con Minerva, Tauro con Venus, Géminis con Apolo, Cáncer con Mercurio, Leo con Júpiter y Cibeles, Virgo con Ceres, Libra con Vulcano, Escorpio con Marte, Sagitario con Diana, Capricornio con Vesta, Acuario con Juno y Piscis con Neptuno.[117]

Los comentaristas neoplatónicos organizaron a los Doce en jerarquías metafísicas.[118][119] Hermias de Alejandría afirmó que doce representa la suma completa de las divinidades cósmicas, enumerando a Zeus, Hestia, Apolo, Hera, Poseidón, Hermes, Ares, Afrodita, Atenea, Deméter, Artemisa y Hefesto, añadiendo además a Hécate y definiendo a Dioniso como un decimotercer miembro enigmático.[118] El filósofo Salustio, siguiendo a Jámblico, dividió a las doce deidades en cuatro tríadas metafísicas: dioses demiúrgicos (Zeus, Poseidón, Hefesto), dioses anímicos (Deméter, Hera, Artemisa), dioses armónicos (Apolo, Afrodita, Hermes) y dioses guardianes (Hestia, Atenea, Ares).[119] Un escoliasta estructuró el panteón en cuatro tríadas familiares: los hijos crónidas (Zeus, Poseidón, Hades), los hijos de Zeus (Hermes, Hefesto, Apolo), las hijas crónidas (Deméter, Hera, Hestia) y las hijas de Zeus (Artemisa, Afrodita, Atenea).[120] Los glosarios bilingües de la antigüedad tardía también registraron listas únicas: los Hermeneumata Leidensia sustituyeron a Hefesto por Leto, mientras que los Hermeneumata Montepessulana registraron dieciséis deidades, añadiendo a Heracles, la divinidad fenicia Betilo, el dios egipcio Carpóforo y a los curetes.[121][122][123][124]

Las principales deidades olímpicas

Zeus reina como rey de los dioses, amo del monte Olimpo y soberano del cielo, el trueno, el relámpago, la ley y la justicia moral.[35][125][126][127] El hijo menor de Cronos y Rea, escapó de ser devorado por su padre cuando Rea lo ocultó en Creta y le entregó a Cronos una piedra envuelta en pañales.[125][128] Al llegar a la edad adulta, Zeus obligó a Cronos a vomitar a sus hermanos tragados, condujo a los dioses a la victoria en la Titanomaquia de diez años y superó rebeliones cósmicas durante la Tifonomaquia y la Gigantomaquia.[128][129][130][131] Su autoridad suprema supervisa los juramentos cívicos y los destinos humanos.[132][133][134] Se le representa como un gobernante maduro y barbado que sostiene un cetro real y rayos, acompañado por un águila, un toro, un roble y una balanza.[125][135][136] Zeus engendró a muchos dioses y héroes mortales a través de numerosas relaciones, incluyendo a Heracles, Perseo y los Dioscuros.[125][137][138][139][140] En la religión romana, fue identificado con Júpiter.[125][126][141]

Hera es la reina del cielo, hermana y esposa legítima de Zeus, y diosa patrona del matrimonio, la familia, las mujeres y el parto.[65][125][142][143] Nacida de Cronos y Rea, poseía importantes centros de culto en toda Grecia, especialmente en Argos y Samos.[43][144] Debido a su papel sagrado presidiendo las nupcias, exhibió una intensa celosía (nota: celos) hacia las amantes de Zeus y su descendencia, persiguiéndolas con implacable hostilidad.[65][145] Cuando conspiró contra Zeus, este la suspendió de los cielos con cadenas de oro y yunques colgando de sus pies.[146][147] Hera nutrió a monstruos como el león de Nemea y la hidra de Lerna para desafiar a Heracles, y se opuso a Eneas durante su viaje desde Troya.[148][149][150] Se la representa como una reina majestuosa y entronizada que lleva una corona real (polos), atendida por Iris, Hebe y las Cárites.[151][152][153][154] Sus símbolos incluyen el pavo real, la granada, el cuco y la vaca.[151] Su contraparte romana fue Juno, asociada posteriormente con el aire atmosférico.[142][155]

Poseidón es el soberano de los mares, océanos, ríos, terremotos y caballos.[156][157] El segundo hijo de Cronos y Rea, se casó con la nereida Anfitrite, con quien engendró a Tritón, pero mantuvo numerosos otros amoríos, engendrando al héroe Teseo y a seres míticos como Pegaso y Polifemo.[157][158][159][160][161][162] En el Critias de Platón, Poseidón gobierna la isla de Atlántida y funda su dinastía real.[163] Residiendo en un palacio dorado submarino en el mar Egeo, monta en un carro tirado por criaturas marinas e hipocampos, empuñando un tridente que agita tempestades, destroza rocas o calma las olas para los marineros, que le rezaban como salvador de los barcos.[156][158][164][165][166] Sus criaturas sagradas incluyen el toro, el delfín y el caballo.[125][158] En Roma, fue identificado con Neptuno, quien inicialmente presidía el agua dulce y los manantiales antes de absorber los atributos oceánicos.[157][167][168]

Deméter es la diosa de la agricultura, el grano cultivado, la fertilidad de la tierra y la renovación estacional.[169][170][171] La hija mediana de Cronos y Rea, dio a luz a Perséfone (Kore) con Zeus.[172] Cuando Hades secuestró a Perséfone para llevarla al inframundo, el dolor de Deméter hizo que las plantas se marchitaran y las cosechas fallaran hasta que la humanidad se enfrentó a la hambruna.[173][174][175] Durante su dolorosa búsqueda, llegó a Eleusis disfrazada de anciana nodriza, cuidó al niño real Demofonte e instruyó al príncipe Triptólemo, concediéndole un carro alado para distribuir la agricultura a la humanidad.[176] Esta narrativa formó la base sagrada de los misterios de Eleusis, que prometían a los iniciados condiciones benditas en el más allá.[177][178] Deméter es retratada sosteniendo gavigas de trigo, una antorcha o un cuerno de la abundancia, con símbolos que incluyen amapolas, cerdos y grano.[179][180] Su contraparte romana, Ceres, dio origen a la palabra cereal.[181]

Atenea es la diosa virgen de la sabiduría, la guerra estratégica, las artes prácticas, la arquitectura y la defensa cívica.[182][183][184][185] Surgiendo completamente crecida y armada de la frente de Zeus después de que este se tragara a su madre embarazada Metis, Atenea se convirtió en su hija favorita, a la que se le confió llevar su égida y su rayo.[63][182][185][186][187] Ganó el patrocinio de Atenas en un concurso contra Poseidón al producir el olivo, y guio a campeones heroicos como Perseo, Heracles y Odiseo.[188][189][190][191] En la Ilíada, Atenea protege a héroes como Aquiles y Diomedes.[191] Como diosa virgen, favoreció, protegió y crió a Erictonio, hijo de Hefesto.[183][190] Sus atributos incluyen el búho, el casco, la lanza, el escudo con el gorgoneion y la rama de olivo.[192][193][194] Fue adorada como Minerva en Roma.[183][185]

Apolo es el dios de la luz, la música, la poesía, la verdad, la profecía, el tiro con arco, la curación y las plagas.[195][196][197] Hijo de Zeus y Leto, nació en la isla de Delos junto a su hermana gemela Artemisa.[197][198] Apolo estableció el principal oráculo panhelénico en Delfos tras matar a la serpiente Pitón, pronunciando profecías a través de la Pitia.[199] Como líder de las nueve Musas (Musageta), toca la lira de oro en los banquetes divinos.[200][201] Sus persecuciones míticas incluyen amores no correspondidos como los de Dafne y Casandra, compañeros mortales como Jacinto y el castigo divino infligido a Marsias tras un concurso musical.[202][203][204] Apolo engendró a famosos adivinos y al dios sanador Asclepio.[205] Sus símbolos incluyen la lira, el arco y las flechas, el cuervo, el cisne, el lobo y la corona de laurel.[200] Identificado con Febo y fusionado posteriormente con la deidad solar Helios, conservó el nombre de Apolo en la religión romana.[73][206][207][208]

Artemisa es la diosa virgen de la caza, los animales salvajes, los bosques, el tiro con arco y la virginidad, a la vez que protege a las mujeres en labor de parto e inflige una mortalidad repentina.[209][210][211] Nacida un poco antes que Apolo en Delos, ayudó a su madre Leto a dar a luz a este, convirtiéndose en patrona divina del parto.[211] Como antigua Potnia Theron ('Señora de los Animales'), recorría montañas como Taigeto acompañada de perros de caza, ninfas y ciervos.[212][213][214] Celosa de su virginidad, transformó a Acteón en ciervo para que fuera despedazado por sus perros tras verla bañarse, mató a Orión y castigó a Calisto al descubrir su embarazo.[211][215][216][217] Su templo en Éfeso fue celebrado como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.[218] Sus atributos incluyen el arco de caza, el carcaj, la luna creciente, el ciervo, el ciprés y la osa.[219][220] Su equivalente romano fue Diana, que absorbió características lunares.[211][221]

Ares es el dios de la guerra, el derramamiento de sangre, la violencia y el frenesí marcial.[222][223] Hijo de Zeus y Hera, era despreciado por sus deidades compañeras, encontrando favor principalmente en Afrodita, su apasionada amante.[223][224][225] Nacido en Tracia, Ares cabalgaba a la batalla acompañado por sus hijos Fobos (Miedo) y Deimos (Terror), su hermana Eris (Discordia) y Enio (Destrucción).[226][227][228] En la Ilíada de Homero, Atenea se burla de él y lo hiere en combate, haciéndole huir al Olimpo para quejarse ante Zeus, quien reprende su disposición combativa antes de ordenar a Peán que cure sus heridas. Ares fue juzgado ante los dioses en la colina ateniense del Areópago por matar a Halirrotio para vengar la violación de su hija Alcipe.[229] Sus símbolos incluyen la lanza, el escudo, la serpiente, la antorcha, el jabalí y el buitre.[230][231] Su equivalente romano, Marte, gozó de una profunda veneración cívica como padre protector del pueblo romano, guardián de la agricultura y progenitor de Rómulo y Remo.[223][232][233][234]

Afrodita es la diosa del amor, la belleza, la pasión, la procreación y la fertilidad.[235][236][237] En la tradición hesiódica, surgió de la espuma blanca generada cuando el miembro castrado de Urano cayó al mar, mientras que Homero la describe como hija de Zeus y Dione.[61][237][238][239] Casada con el dios artesano Hefesto, mantuvo infidelidades notorias, sobre todo con Ares, con quien engendró a Eros, Harmonía, Fobos y Deimos.[237][240][241] Su ceñidor mágico tejido (cestus) poseía el poder de imponer el amor y el deseo en mortales y dioses por igual.[242] Después de que Paris le otorgara la manzana de oro en el juicio de París, ella le prometió a Helena de Esparta, precipitando la guerra de Troya.[243] En dicho conflicto, Diomedes hirió su muñeca, enviándola llorando al Olimpo. Sus símbolos incluyen la paloma, el gorrión, el cisne, la venera, la manzana, el mirto y la rosa.[237][244] Su nombre dio origen a afrodisíaco, mientras que su contraparte romana, Venus, dio origen a venéreo.[245]

Hefesto es el maestro artesano y herrero de los dioses, que preside el fuego, la metalurgia, la artesanía y los volcanes.[246][247] Nacido cojo, fue arrojado desde el monte Olimpo al mar, ya fuera por Hera por vergüenza ante su deformidad o por Zeus por defender a Hera durante una discusión.[247][248] Rescatado y criado por Tetis y Eurínome, estableció su fragua subterránea en Lemnos, creando armas mágicas, armaduras divinas y autómatas de oro para ayudar en sus labores.[249][250][251] Buscando vengarse de Hera, fabricó un magnífico trono de oro que la atrapó en lazos invisibles, liberándola solo después de que Dioniso lo embriagara y lo condujera de regreso al Olimpo.[65][252] También atrapó a Afrodita y Ares en una red de bronce irrompible durante su adulterio, exponiéndolos a la burla de los dioses reunidos.[240] Sus símbolos incluyen el yunque, el martillo de fragua, las tenazas, el hacha, el burro y la codorniz.[253] Su nombre latino, Vulcano, dio origen a la palabra volcán.[254]

Hermes es el heraldo y mensajero de los dioses, patrono de los viajeros, mercaderes, ladrones, fronteras, elocuencia, atletismo y diplomacia.[255][256][257][258] Hijo de Zeus y de la ninfa pléyade Maya, nació en una cueva en el monte Cilene en Arcadia.[258][259] A las pocas horas de nacer, se escurrió de su cuna, inventó la lira usando un caparazón de tortuga y robó cincuenta vacas a Apolo, invirtiendo astutamente sus huellas para eludir la detección.[260][261] Tras reconciliarse con Apolo, Hermes cambió la lira recién inventada por el cayado dorado de heraldo de Apolo. Hermes sirvió como psicopompo (conductor de almas), guiando a las almas difuntas al inframundo.[262] Mató al gigante de cien ojos Argos Panoptes para liberar a Io, ganando el título de Argeifontes.[263] Se le representa como un joven atlético que lleva sandalias aladas (talaria), un pétaso alado o sombrero de viajero, y que lleva el cetro del caduceo entrelazado con serpientes gemelas.[262][264] Fue identificado con Mercurio en Roma.[256][258]

Dioniso es el dios del vino, la viticultura, el éxtasis religioso, la locura ritual, la representación teatral y la fertilidad.[265][266][267] Hijo de Zeus y de la princesa tebana mortal Sémele, fue rescatado del vientre ardiente de Sémele y cosido al muslo de Zeus hasta su nacimiento, lo que le convierte en el único olímpico importante nacido de una madre mortal.[268] Vagando por el Oriente con su séquito extático (tiaso) de ménades, sátiros y Sileno, introdujo la vid y castigó a quienes rechazaron su divinidad, conduciendo al rey Penteo de Tebas y al rey Licurgo de Tracia a la locura y a la destrucción.[269][270][271] Dioniso se casó con la princesa cretense Ariadna en Naxos después de que esta fuera abandonada por Teseo, elevándola a la inmortalidad y colocando su corona enjoyada entre las estrellas como Corona Boreal.[272][273] Sus atributos incluyen el tirso, la hiedra, las vides, la copa de vino, el leopardo y la pantera.[274] En la religión romana, fue celebrado como Baco o Líber Pater, patrono de la libertad plebeya.[275][276]

Hestia es la diosa virgen del hogar doméstico y cívico, el fuego sagrado, la armonía familiar y la correcta ordenación de la casa.[277][278] Fue la hija primogénita de Cronos.[128][279] Reclamada tanto por Poseidón como por Apolo, tocó la cabeza de Zeus y juró un voto inviolable de permanecer como virgen perpetua, recibiendo a cambio el honor de la primera y la última libación en cada banquete y ritual.[277][280][281] Permaneciendo en el palacio divino, Hestia se abstuvo de conflictos marciales, facciones políticas y la Titanomaquia.[282][283] Tenía pocos templos antropomórficos, pero su llama sagrada ardía continuamente en cada hogar y en el hogar cívico central (pritaneo) de cada ciudad griega.[284] En los comentarios modernos, se afirma con frecuencia que Hestia cedió su asiento a Dioniso para preservar la paz, pero la erudición histórica trata este intercambio como una invención literaria moderna.[285] Su contraparte romana fue Vesta, cuya llama eterna estaba custodiada por las vírgenes vestales.[286][287][288]

Contrapartes ctónicas y el inframundo

Hades se erige como una importante deidad crónida y hermano de Zeus, Poseidón, Hera, Deméter y Hestia, sin embargo, por lo general no se le consideraba uno de los doce olímpicos porque su reino yacía lejos del Olimpo, en el inframundo.[1][289][290] Conocido también como Aidoneus ('el invisible') y Plutón ('el rico'), Hades gobernaba las almas de los muertos y custodiaba la riqueza mineral subterránea.[37][291][292][293] Nunca residió en el Olimpo y rara vez ascendió a la superficie.[1][294] Su reino recibió a héroes mortales que realizaron la catábasis, incluyendo a Orfeo, Odiseo, Teseo, Heracles y Eneas.[295][296] Los símbolos de Hades son el cetro, el cuerno de la abundancia y el casco de invisibilidad, y posteriormente el tridente.[297][298] Su séquito incluye al perro Cerbero.[299] Otro relato nombra llaves, un perro, una serpiente y la granada como sus principales símbolos..[37]

Perséfone (Kore) tendió un puente entre los reinos olímpico y ctónico como hija de Deméter y Zeus, raptada por Hades para convertirse en la reina del inframundo.[174][300][301][302] Como consumió semillas de granada en el reino de los muertos, quedó ligada al inframundo durante una porción del año.[174][303] Los relatos antiguos y medievales conservan cifras variadas para su estancia en el inframundo: cuatro meses (un tercio del año) en ciertas tradiciones, tres meses en relatos georgianos, turcos y húngaros, y seis meses en textos griegos, latinos, italianos y eslavos.[174][175][304] Cuando Perséfone habita con su madre, Deméter hace brotar el crecimiento primaveral y la cosecha estival; cuando desciende con Hades, el dolor de Deméter produce la esterilidad del otoño y el invierno.[174][175][305]

La religión de la antigua Grecia distinguía marcadamente entre las prácticas de culto olímpicas y ctónicas.[306][307][308] Los sacrificios a las deidades olímpicas se realizaban a plena luz del día en altares de piedra elevados (bōmoi) orientados hacia el este, utilizando víctimas animales de piel clara cuyas gargantas se volvían hacia arriba, hacia el cielo celeste.[306] Partes de la carne se cocinaban y se compartían entre los fieles en banquetes cívicos comunales, mientras que los huesos y la grasa se quemaban como ofrendas aromáticas a los dioses. En contraste, los sacrificios a las potencias ctónicas como Hades, Perséfone y los espíritus heroicos se realizaban al dusk (nota: atardecer) o por la noche en un foso de sacrificio (bóthros) o en una cámara subterránea hundida (mégaron).[306][308][309][310]

Otros residentes olímpicos y séquito divino

El monte Olimpo albergó a numerosas deidades residentes, personificaciones y compañeros divinos más allá de los Doce canónicos.[9][311][312] Los cuatro hijos de Estige, Celo (Emulación), Niké (Victoria), Cratos (Fuerza) y Bía (Poder), residen perpetuamente con Zeus, manteniendo una morada ininterrumpida en su presencia inmediata como recompensa por ayudarlo durante la Titanomaquia.[313][314][315] Las Horas (Eunomía, Dice e Irene), hijas de Zeus y Temis, custodian las puertas del cielo, retirando las espesas nubes para permitir el paso de los carros divinos.[316][317] Las nueve Musas, hijas de Zeus y Mnemósine, inspiran a poetas, astrónomos y filósofos mientras entretienen a los dioses en los banquetes.[318][319] Las tres Cárites (Aglaia, Eufrósine y Talía), hijas de Zeus y Eurínome, dispensan belleza, encanto y festividad.[320][321] Las tres Moiras (Cloto, Láquesis y Átropos) hilan, miden y cortan el hilo de la vida mortal, operando con autoridad ineludible bajo Zeus Moirageta.[316][322][323][324]

Los asistentes divinos mantenían responsabilidades palaciegas específicas en el Olimpo.[325][326][327] Iris servía como mensajera personal de Hera y Zeus, viajando a través del arco iris.[325] Hebe era la diosa de la juventud, hija de Zeus y Hera, y copera de los dioses.[326][328] Ganimedes, amante de Zeus, servía como copero de los dioses.[327] Otros moradores divinos incluían a Ilitía, que gobernaba el parto; Peán, médico de los dioses; las Litas (Súplicas), que siguen de cerca a Ate (Delirio) para sanar la insensatez humana; Momo, dios de la sátira que fue expulsado del Olimpo por burlarse de los dioses; Tique, que personifica la fortuna; y Némesis, la retribución divina.[329][330][331][332][333][334][335]

Varios héroes y deidades de la naturaleza alcanzaron el estatus olímpico mediante la apoteosis o el matrimonio.[105][336][337] Tras su muerte en el monte Eta, Heracles ascendió al Olimpo como dios inmortal, reconciliado con Hera, y se casó con Hebe, engendrando a Alexiares y Aniceto, que actuaban como guardianes de las puertas olímpicas.[105][337][338][339][340] Homero señala que el yo divino de Heracles mora en el Olimpo mientras que su sombra fantasma (eidolon) permanece en el inframundo.[341] Asclepio, hijo de Apolo, fue derribado por Zeus por resucitar a los muertos, pero alcanzó la inmortalidad, recordado entre las estrellas como Ofiuco junto a sus hijas sanadoras Higía, Panacea, Iaso, Acesso y Egle.[342][343][344][345][346] Los Dioscuros, Cástor y Pólux, pasaban días alternos en el Olimpo y en Hades antes de ser catasterizados como la constelación de Géminis.[347][348] Pan, dios de los pastores y de la naturaleza salvaje, frecuentaba los picos rústicos, inventó la siringe e inspiraba un terror repentino (pánico).[349][350][351] Eros, acompañado por los Erotes alados (Hímero y Potos), servía a Afrodita, inspiraba la pasión divina y humana, y finalmente se casó con la mortal Psique.[352][353][354]

Recepción romana y evemerismo

Alrededor del siglo V a. C., la religión romana adoptó el panteón griego, mediado en gran medida por la cultura etrusca. A finales del siglo III a. C., el poeta Quintos Ennio codificó los Doce romanos oficiales, denominados Dii Consentes ('el Consejo Armonioso de los Dioses'), en dos versos hexámetros: Juno, Vesta, Minerva, Ceres, Diana, Venus, Marte, Mercurio, Júpiter, Neptuno, Vulcano y Apolo.[288][355][356] Ennio presentó a los doce como seis parejas masculinas y femeninas complementarias, conservando un lugar central para Vesta, cuyo hogar sagrado era mantenido por las vírgenes vestales del estado.[286][288][355] En La Ciudad de Dios, Agustín de Hipona relató la clasificación del anticuario Marco Terencio Varrón de veinte Dii Selecti ('Dioses Selectos'), que ampliaba el panteón más allá de los Doce para incluir a Jano, Saturno, Genio, Sol, Orcus, Líber, Terra y Luna.[357][358]

Quintos Ennio también tradujo al latín la Historia sagrada de Evemero de Mesene.[356][359] La doctrina filosófica conocida como evemerismo proponía que los dioses olímpicos no eran fuerzas cósmicas primordiales ni seres sobrenaturales, sino reyes históricos, comandantes militares, exploradores y benefactores cívicos que habían sido deificados póstumamente por poblaciones agradecidas.[356][359] Calímaco criticó más tarde fuertemente el evemerismo y este tuvo poca influencia en Grecia, pero la traducción de Ennio lo difundió ampliamente entre los romanos como una nueva posición teológica.[356][359] Posteriormente, los primeros Padres de la Iglesia adoptaron el evemerismo por su capacidad para explicar los mitos a partir de un núcleo racional, presentándolos como fábulas, alegorías y representaciones con un trasfondo histórico.[356][359]

Helenismo moderno

El culto a los doce olímpicos ha experimentado un renacimiento en los tiempos modernos a través del politeísmo helénico, también conocido como helenismo, dodecateísmo o olimpismo.[360][361][362][363][364] En 2017, tras décadas de disputas con el cristianismo ortodoxo, el movimiento religioso utilizó canales legales para lograr el reconocimiento legal oficial como religión conocida en Grecia.[360] La principal organización que dirige este renacimiento en Grecia es el Consejo Supremo de Helenos Étnicos (YSEE), establecido para promover los ritos tradicionales, las libaciones y las celebraciones cívicas.[365] En 2005, los líderes del movimiento estimaron que aproximadamente 2 000 miembros activos practicantes vivían en Grecia, con una red internacional que superaba los 100 000 seguidores que participaban en Europa y América.[366]

Donde las ediciones difieren (3)
Months Persephone spends annually in the underworld
  • español: Perséfone pasa un tercio del año (cuatro meses) en el inframundo y ocho meses en el Olimpo
  • asturiano: Perséfone pasa un tercio del año en el inframundo y ocho meses en el Olimpo
  • georgiano: Perséfone pasa tres meses del año en el inframundo y nueve meses en el Olimpo
  • turco: Perséfone vive tres meses en el inframundo y nueve meses en el Olimpo
  • húngaro: Perséfone pasa tres meses del año en el inframundo y nueve meses con Deméter
  • vietnamita: Perséfone comió cuatro semillas de granada y vive tres meses en el inframundo cada año
  • chino: Perséfone comió seis semillas de granada y pasa seis meses en el inframundo, aunque algunas versiones afirman que fueron cuatro semillas y cuatro meses
  • griego: Perséfone pasa seis meses en el inframundo y seis meses con su madre
  • serbio (latino): Perséfone comió seis de las doce semillas de granada y pasa seis meses en el inframundo cada año
  • latín: Perséfone comió seis semillas de granada y pasa seis meses en el inframundo cada año
  • estonio: Perséfone pasa seis meses de cada año en el inframundo
Origin and generation of Aphrodite
  • inglés: Afrodita es hija de Zeus y Dione, o nació de la espuma del mar después de que Urano fuera castrado por Cronos
  • español: En Homero es hija de Zeus y Dione; en Hesíodo nació de la espuma del mar generada por los genitales amputados de Urano
  • portugués: Afrodita es hija de Urano y Talasa
  • italiano: Afrodita nació de la sangre de Urano derramada en el mar tras su castración, lo que la sitúa en una generación anterior a la de Zeus
Parentage of Hephaestus
  • inglés: Hefesto es hijo de Hera, ya sea de Zeus o mediante partenogénesis
  • español: Hera dio a luz a Hefesto sin un consorte masculino, o su padre fue Zeus
  • alemán: Hefesto es hijo de Zeus y Hera
  • estonio: Hefesto nació sin padre, únicamente de Hera
Fuentes (89 ediciones de Wikipedia)

Las ediciones no en inglés proporcionan material extenso omitido en el artículo en inglés, en particular la edición en español, que aporta análisis comparativos detallados de las esferas de poder divino, tablas estructurales de opuestos complementarios divinos y el desciframiento del lineal B de 1952 que confirma las atestaciones divinas micénicas. Las ediciones en griego, latín e italiano describen episodios narrativos distintos, como las batallas físicas de Atenea contra Ares y Afrodita durante la guerra de Troya, la destitución de Hebe tras su caída en el banquete y la organización sacerdotal romana específica de los Dii Consentes y Dii Selecti. Además, las ediciones en español y asturiano detallan el reconocimiento legal moderno del helenismo en Grecia en 2017 y sus cifras de membresía demográfica.

Compilado a partir de los artículos de Wikipedia indicados abajo, cada uno fijado a la revisión consultada el 26 de septiembre de 2026. Juntos contienen 1077 referencias; el artículo en inglés por sí solo tiene 28.

EdiciónArtículoRevisiónTamañoRef.
inglésTwelve Olympians137577871728.8 KB28
españolDioses olímpicos175495519194.3 KB545
griegoΔώδεκα θεοί του Ολύμπου1174558448.6 KB1
asamésদ্বাদশ অলিম্পিয়ান63124338.6 KB28
asturianoDioses olímpicos446184735.3 KB26
ucranianoОлімпійські боги4336798834.7 KB31
coreano올림포스 12신4184900030.3 KB28
vietnamitaMười hai vị thần trên đỉnh Olympus7381398228.8 KB17
armenioՕլիմպոսի աստվածներ1091533228.1 KB0
latínDuodecim dei Olympici388474225.0 KB20
serbio (latino)Olimpska božanstva4267684624.9 KB21
nevaríझिंनिम्ह ओलम्पियनत112158623.8 KB15
árabeالأولمبيون الاثنا عشر7611268423.5 KB22
chino奧林帕斯十二主神9188985423.5 KB19
bengalíবারো ওল্যুম্পীয়907574121.8 KB6
catalánOlímpics3797856920.2 KB13
uzbekoYunon xudolari599874120.2 KB4
eslovenoDvanajst bogov Olimpa675328018.6 KB11
tailandésเทพเจ้าแห่งโอลิมปัส1269430017.4 KB7
japonésオリュンポス十二神11076802916.9 KB16
francésDivinités olympiennes23800043516.8 KB9
italianoOlimpi15216493015.9 KB3
tamilபன்னிரு ஒலிம்பியர்கள்449439915.7 KB2
cingalésද්වාදශ ඔලිම්පියානුවෝ79664415.7 KB2
persaدوازده ایزد المپ‌نشین4417293414.9 KB2
estonioOlümpose jumalad683704314.5 KB37
portuguésDeuses olímpicos7237506314.4 KB19
hebreoאלים אולימפיים4249698313.8 KB0
danésDe tolv olympiske guder1145969613.6 KB18
gallegoDeuses olímpicos627503313.5 KB2
bosnioOlimpski bogovi387444413.2 KB24
noruegoDe tolv olympiske guder2531303212.3 KB15
rusoОлимпийские боги15101968811.3 KB10
alemánOlympische Götter26661261810.8 KB0
georgianoთორმეტი ოლიმპოელი542435310.5 KB0
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frisón septentrionalOlympisk Godhaiden2800179.6 KB0
filipinoLabindalawang Olimpiyano19500909.4 KB4
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Referencias

  1. Hansen, p. 250; Burkert, pp. 125 ff.; Dowden, p. 43; Chadwick, p. 85; Müller, pp. 419 ff.; Pache, pp. 308 ff.; Thomas, p. 12; Shapiro, p. 362; Long, pp. 140–141; Morford, p. 113; Hard, p. 80.
  2. Smith y Trzaskoma (eds.): The Oxford Handbook of Greek and Roman Mythography (Oxford University Press). Esta obra recoge ensayos que discuten cómo las figuras divinas, incluidos los dioses del monte Olimpo, fueron sistematizadas en la tradición literaria y cultual. Diccionario de Mitología Clásica (Espasa / Es-academic)
  3. Por alguna razón hay una alternancia entre Hestia y Dioniso. Esto se evidencia en comparación de listas transmitidas en escolios y autores tardíos, evidencias epigráficas (inscripciones votivas), tradición mitográfica posterior y reconstrucciones moderna (Burkert, Nilsson, Parker). Muchos estudiosos consideran que en Atenas clásica la lista incluía probablemente a Hestia, por su centralidad en el prytaneion y en la vida cívica. Sin embargo, en períodos posteriores, especialmente cuando el culto dionisíaco gana enorme importancia, Dionisio aparece integrado en la docena en algunas tradiciones.
  4. Homero y Hesíodo dan el sentido teológico-narrativo; Heródoto, Tucídides y Pausanias nos hablan del grupo de los doce; Livio y Varrón de la sistematización romana; Diodoro Sículo y Píndaro de la dimensión cultual olímpica
  5. Ilíada I, 221–222; IV, 1; VIII, 3–27; Odisea I, 26–79; Teogonía 881–885; Walter Burkert: Greek Religion. Harvard University Press, 1985, pp. 120–125; Robert Parker: On Greek Religion. Cornell University Press, 2011.
  6. Heródoto II, 4 y II, 50; Tucídides VI, 54, 6; Pausanias I, 3, 3; Diodoro Sículo V, 72; Livio XXII, 10, 9 (lectisternium de los doce dioses); Varrón, De lingua Latina VII, 45; Agustín de Hipona, De civitate Dei IV, 23; Long, Charlotte R.: The Twelve Gods of Greece and Rome. Brill, 1987; Bremmer, Jan N. Greek Religion. Oxford University Press, 1994.
  7. Burkert, Greek Religion, passim.; Graf, Fritz. Greek Mythology: An Introduction. Johns Hopkins University Press, 1993; Dowden, Ken. The Uses of Greek Mythology. Routledge, 1992.
  8. Diodoro Sículo IV, 14; V, 72; Pausanias V, 11–15 (santuario de Zeus en Olimpia); Estrabón VIII, 3, 30; Píndaro, Olímpicas (especialmente Olímpica I)
  9. Dowden, p. 43; Rutherford, p. 43.
  10. Berger-Doer, Gratia (1986). «Dodekatheoi». Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae 3. pp. 646-658.
  11. Usu relativamente raru, en griegu bizantín, por casu por Nikephoros Kallistos Xanthopoulos, Atanasio d'Alexandría o Ducas.
  12. Verbum raro in lingua Graeca Byzantina adhibitum, e.g. a Nicephoro Callisto Xantopoulo, Athanasio Alexandrino, et Ducas.
  13. Taj se trermin, doduše, retko koristi, i to u vizantijskoj književnosti, npr. kod Nikifora Kalista Ksantopula, Atanasija Aleksandrijskog i Duke.
  14. Según Stoll, Heinrich Wilhelm (traducíu por R. B. Paul) (1852). Handbook of the religion and mythology of the Greeks. Francis y John Rivington, páx. 8. «La llimitación del so númberu [de los olímpicos] a dolce paez ser una idea comparativamente moderna»
  15. Walter Burkert, Greek Religion (Wiley-Blackwell, 1991, ISBN 978-0-631-15624-6), 125.
  16. Segons Stoll, Heinrich Wilhelm (traduït per R. B. Paul). Handbook of the religion and mythology of the Greeks. Francis & John Rivington, 1852, p. 8. «La limitació del seu nombre [dels olímpics] a dotze sembla haver estat una idea comparativament moderna»
  17. Burkert, Walter (1991): Greek Religion, Wiley-Blackwell. ISBN 978-0-631-15624-6. s. 125.
  18. Long, Charlotte R. (1987), The twelve gods of Greece and Rome.Volumen 107 de Études préliminaires aux religions orientales dans l'Empire romain, Maarten Jozef Vermaseren, Brill Archive, pp. 139-140, ISBN 9789004077164 .
  19. Pausanias: Descripción de Grecia I.14.7 y V.10.1-3
  20. C. R. Long, The Twelve Gods of Greece and Rome.
  21. Long, Charlotte R.: The Twelve Gods of Greece and Rome, Brill Archive
  22. "Mount Olympus". Encyclopedia Britannica. 2019. Vaadatud 16.03.2022.
  23. (de) Johannes Scherf, « Olympos II. Mythologisch », dans Hubert Cancik et Helmuth Schneider (dir.), Der Neue Pauly, vol. 8 : Mer–Op, Stuttgart et Weimar, J.B. Meltzer, 2000, col. 1191-1192
  24. Sineux 2006, p. 81-83.
  25. Teócrito: Descripciones de cuadros, 26
  26. (en) Ken Dowden, « Olympian Gods, Olympian Pantheon », dans Daniel Ogden (dir.), A Companion to Greek religion, Malden et Oxford, Blackwell, 2007, p. 43-45
  27. Bonanno 2016.
  28. Ilíada V, 339–342
  29. Odisea V, 93 y 199; Ilíada XIV, 170
  30. Odisea IX, 359
  31. Teogonía, 1–35; Ilíada, I, 1–8
  32. Homero: Ilíada XXIV 96-101
  33. Ilíada, XX 4—13
  34. Ilíada, p. VIII 1-3.
  35. Homero: Ilíada XV, 187–193
  36. Teogonia, p. VV. 881-885.
  37. "Hades". Encyclopedia Britannica. 2021. Vaadatud 16.03.2022.
  38. Diodoro Sículo: Biblioteca histórica IV 15, 1
  39. LIMC (Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae), vols. I–VIII, Zürich–München, 1981–1999 (entradas: Zeus, Olympioi Theoi, Götterversammlung); Boardman, John. Greek Sculpture: The Archaic Period. Thames & Hudson, 1978; Carpenter, Thomas H. Art and Myth in Ancient Greece. Thames & Hudson, 1991.
  40. Biblioteca, p. III.13.5.
  41. Council of the Gods (Museum With No Frontiers) (англ.). Архів оригіналу за 12 травня 2024. Процитовано 12 травня 2024.
  42. Como atestiguan los registros epistolares y el gran número de altares dedicados a ellos en todo el mundo Egeo.
  43. Pausanias: Descrición de Grecia II, 17, describe el santuario de Argos; Heródoto: Historias III, 60, destaca el Hereo de Samos como el mayor templo de su época
  44. Ilíada XV, 187-193
  45. Festividad regulada en la Constitución de los atenienses de Aristóteles
  46. Cuyo ritual y devoción agraria se encuentran inmortalizados en el Himno homérico a Deméter
  47. Estrabón: Geografía VIII 3, 14, señala la escasez de templos a Hades, citando como único ejemplo el de Élide; mientras que el culto a Hestia residía en el fuego central del pritaneo, según describe Pausanias, Descrición de Grecia I 18, 3
  48. Así se muestra de forma sistemática en la Teogonía de Hesíodo y en el Catálogo de mujeres, donde se detallan sus numerosas uniones y su descendencia de héroes y reyes de toda la Hélade.
  49. Visibles en la colección de los Himnos homéricos dedicados específicamente a cada uno de ellos, o en las tragedias de Eurípides como Las bacantes para el caso de Dioniso. Las Dionisíacas de Nono de Panópolis es una epopeya dedicada exclusivamente a Dioniso.
  50. El mitógrafo Apolodoro, que nos ha legado la recopilación más extensa de mitos griegos, evita dedicarles secciones independentes debido a su escaso protagonismo
  51. Pausanias: Descripción de Grecia III 17, 5
  52. Walter Burkert analiza en su obra Religión griega, arcaica y clásica la estructura del politeísmo, destacando que los dioses se definen por un sistema de funciones cruzadas y relaciones mutuas, en lugar de competencias parceladas. Esta perspectiva se ilustra mediante la polaridad funcional entre Ares y Atenea, descrita en el capítulo III del libro. La obra está disponible en español bajo la editorial Abada Editores.
  53. El triunfo de los reyes divinos es una tradición iconográfica estudiada en las Imágenes de Filóstrato. Zeus y Hera aparecen representados en el friso este del Partenón. El cortejo marino de Poseidón y Anfitrite es un tema recurrente en la cerámica de figuras negras y rojas. Hades y Perséfone son inmortalizados frecuentemente en los pínakes de Locros y en las pinturas de las tumbas macedónicas.
  54. Jean-Pierre Vernant: "Hestia-Hermès. Sur l'expression religieuse de l'espace et du mouvement chez les Grecs", L'Homme 3, nº 3 (1963), pp. 12-50; reimpreso posteriormente como "Hestia-Hermes: The Religious Expression of Space and Movement in Ancient Greece" en Myth and Thought among the Greeks (1983), pp. 127-175 aprox. según edición.
  55. Burkert, Walter. Greek Religion: Archaic and Classical. Oxford: Blackwell, 1985 (orig. alem. 1977), pp. 179–181; Vernant, Jean-Pierre. Myth and Thought among the Greeks. Londres: Routledge & Kegan Paul, 1983 (orig. fr. 1965), especialmente "Hestia-Hermes: The Religious Expression of Space and Movement in Ancient Greece", pp. 127–175; Detienne, Marcel. The Gardens of Adonis: Spices in Greek Mythology. Princeton University Press, 1994 (orig. fr. 1972).
  56. Heródoto: Historias II 50, 1—2: «Por otra parte, los nombres de casi todos los dioses han venido a Grecia procedentes también de Egipto. Que efectivamente proceden de los bárbaros, constato que así es, merced a mis averiguaciones; y, en ese sentido, creo que han llegado, sobre todo, de Egipto, pues, en realidad, a excepción de Poseidón, los Dioscuros, Hera, Hestia, Temis, las Cárites y las Nereidas, los nombres de los demás dioses existen, desde siempre, en el país de los egipcios (y repito lo que dicen los propios egipcios). Y en cuanto a los nombres de los dioses que los egipcios aseguran no conocer, su denominación, se debe, en mi opinión, a los pelasgos, salvo la de Poseidón».
  57. Heródoto: Historias II 42, 1—6
  58. Plutarco: Sobre Isis y Osiris, 12
  59. Chadwick, J.: El mundo micénico, 1976; Burkert, W.: Religión griega. Arcaica y clásica, 1977; Nilsson, M. P.: The Minoan-Mycenaean Religion and its Survival in Greek Religion, 1950
  60. Armstrong, Karen (2007), La gran transformación: el mundo en la época de Buda, Sócrates, Confucio y Jeremías: el origen de las tradiciones religiosas, Buenos Aires: Paidós, p. 166, ISBN 9788449320392 .
  61. According to Homer, Aphrodite was the daughter of Zeus (Iliad 3.374, 20.105; Odyssey 8.308, 320) and Dione (Iliad 5.370–71), see Gantz, pp. 99–100. However, According to Hesiod, Theogony 183–200, Aphrodite was born from Uranus' severed genitals, see Gantz, pp. 99–100.
  62. 高津『ギリシア・ローマ神話辞典』p.25。
  63. Ilíada V, 880
  64. According to Hesiod's Theogony 886–890, of Zeus's children by his seven wives, Athena was the first to be conceived, but the last to be born; Zeus impregnated Metis then swallowed her, later Zeus himself gave birth to Athena "from his head", see Gantz, pp. 51–52, 83–84.
  65. Cartwright, Mark (2012). "Hera". World History Encyclopedia. Vaadatud 16.03.2022.
  66. Eurípides: Las bacantes, 1–2: Βάκχος, ὁ θεός, ἔρχεται μετὰ θιάσου μαινόμενος («Baco, el dios, llega con su séquito furioso»)
  67. Ovidio: Las metamorfosis I, 690: Bacchus venit, uvas ferens et thyrso comitatus («Baco llega, trayendo uvas y acompañado de su tirso»)
  68. Homero: Ilíada V, 330; Homero llama Cipris a Afrodita; Κύπρις δ’ ἐνέπνευσε φιλότητα θεάων («Cipris infundió amor entre las diosas»)
  69. Ovidio: Heroidas II, 36; Cypris docuit mentem amanti fovere («Cipris enseñó a cuidar el corazón del amante»)
  70. Homero: Ilíada I, 37: Φοῖβος Ἀπόλλων ἦλθε ἐπὶ τὸ πεδίον («Febo Apolo llegó al campo»)
  71. Virgilio: Eneida I, 329: Phoebus ipse volantibus radiis aethera illustrat («Febo mismo ilumina el cielo con sus rayos voladores»)
  72. Los romanos también asociaron Febo con Helios y el sol. North John A., Beard Mary, Price Simon R.F. "The Religions of Imperial Rome". Classical Mythology in English Literature: A Critical Anthology. (Cambridge University Press, 1998), p.259. ISBN 0-521-31682-0. Hacklin, Joseph. "The Mythology of Persia". Asiatic Mythology (Asian Educational Services, 1994), p.38. ISBN 81-206-0920-4.
  73. North John A., Beard Mary, Price Simon R.F. "The Religions of Imperial Rome". Classical Mythology in English Literature: A Critical Anthology. (Cambridge University Press, 1998), p.259. ISBN 0-521-31682-0.
  74. Joseph Hacklin, "The Mythology of Persia," Asiatic Mythology (Asian Educational Services, 1994), p. 38. ISBN 81-206-0920-4.
  75. Homero: Ilíada I, 200: παῖς Παλὰς Ἀθήνη θεά («la diosa Palas Atenea, la hija sabia»)
  76. Virgilio: Eneida II, 402–403: Tum Pallas, alma virgo, te praesidebat armaque ferebat («Entonces Palas, la virgen noble, te protegía y llevaba tus armas»)
  77. Platón: Critias 112a: Πλούτων, ὁ τῶν ἀποθανόντων βασιλεὺς, ἐν τῷ Ἅιδου βασιλεῖ («Plutón, el rey de los muertos, gobierna en el Hades»)
  78. Virgilio: Eneida VI, 271–272: Hic vero Pluton, rex Tartarei domus, horrendae sedes et regna sub alta videntur («Aquí mismo Plutón, rey de la casa tartárea, aparece ante las horrendas moradas y los reinos profundos»)
  79. Tucídides: Historia de la guerra del Peloponeso VI 54, 6–7
  80. Bremmer, Jan N.; Erskine, Andrew (2010). The gods of ancient Greece : identities and transformations. Edinburgh. с. 43. ISBN 978-0-7486-4289-2. OCLC 664804600.
  81. Rutherford, pp. 43–44; Thucydides, 6.54.6–7.
  82. Фукідід, 6.54.6–7.
  83. Gadbery, p. 447.
  84. Gadbery, Laura M. (1992). The Sanctuary of the Twelve Gods in the Athenian Agora: A Revised View. doi:10.2307/148235. Архів оригіналу за 1 грудня 2021. Процитовано 1 грудня 2021.
  85. Gadbery L. M., The Sanctuary of the Twelve Gods in the Athenian Agora: A Revised View. // Hesperia. — 61 (1992). — pp. 447.
  86. Ogden, Daniel (1 лютого 2010). A Companion to Greek Religion (англ.). John Wiley & Sons. с. 43. ISBN 978-1-4443-3417-3. Архів оригіналу за 1 грудня 2021. Процитовано 1 грудня 2021.
  87. Long, pp. 61–62 (T 13 G), 156–157; Homeric Hymn to Hermes, 128–129.
  88. Himno homérico IV (a Hermes), v.128
  89. Гомеричний гімн Гермесу 128—129.
  90. Pindar, Olympian 10.49.
  91. Піндар. Олімпійці 10.49.
  92. Rutherford, p. 44; Long, pp. 58 (T 13 A), 154; Pindar, Olympian 5.5.
  93. Піндар. Олімпійці 5.5.
  94. «Dodekatheon». Papyros-Larousse-Britanicca (en griego). 2007.
  95. Herodoro de Heraclea, FGrHist 31 F 26 (F34a-b) (Jacoby)
  96. Hard, Robin; Rose, H. J. (2004). The Routledge Handbook of Greek Mythology: Based on H.J. Rose's "Handbook of Greek Mythology" (англ.). Psychology Press. с. 81. ISBN 978-0-415-18636-0. Архів оригіналу за 1 грудня 2021. Процитовано 1 грудня 2021.
  97. Rutherford, p. 45; Delos: Long, pp. 11, 87–90 (T 26), 182; Chalcedon: Long, pp. 56–57 (T 11 D), 217–218; Magnesia on the Maeander: Long, pp. 53–54 (T 7), 221–223; Leontinoi: Long, pp. 95–96 (T 32), p. 157.
  98. Long, pp. 360–361, lists 54 Greek (and Roman) gods, including the thirteen Olympians mentioned above, who have been identified as members of one or more cultic groupings of twelve gods.
  99. Long, Charlotte R. (1 січня 1987). The Twelve Gods of Greece and Rome (англ.). Brill Archive. с. 360—361. ISBN 978-90-04-07716-4. Архів оригіналу за 1 грудня 2021. Процитовано 1 грудня 2021.
  100. Sylloge Inscriptionum Graecarum (SIG³) 1024
  101. Berger-Doer, Gratia (1986). Dodekatheoi. 3. pp. 646–658 .
  102. Berger-Doer, Gratia (1986): «Dodekatheoi» i: Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae. 3. s. 646–658.
  103. Berger-Doer, Gratia (1986). „Dodekatheoi“. Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae. 3. стр. 646–658.
  104. Diodorus Siculus, 4.39.4.
  105. Heródoto, Historias, 2.43–44
  106. Luciano: Zeus Tragoedus 8–9
  107. Pindar, Olympian Odes, 10.49.
  108. Píndaro, Olímpicas I, 46–48; IV, 1–10; Apolodoro, Biblioteca mitológica II, 5, 11–12; Herodoro de Heraclea, FGrH 31 F 21 (fragmento)
  109. Rutherford, pp. 45–46; Plato, The Laws 828 b-d.
  110. Platón, Leyes, 828 d: «Pero, además, no han de mezclar a los dioses infernales (ctónicos) y su culto con los que se deben llamar celestes (olímpicos) y los seres que los siguen, sino mantenerlo aparte y a los primeros deben realizarles las ceremonias según la ley durante el mes de Plutón, el duodécimo».
  111. Платон. Закони 828 b-d.
  112. Plato, Leges, 828 d-e.
  113. Platón, Fedro, 247a: «Le sigue un tropel de dioses y démones ordenados en once filas. Pues Hestia se queda en la morada de los dioses, sola, mientras todos los otros, que han sido colocados en número de doce, como dioses jefes, van al frente de los órdenes a cada uno asignados».
  114. Platón: Fedro 252c y 253b
  115. Platón, Fedro, 246 e-f
  116. Platon: Phaedrus Arkiveret 20. september 2015 hos Wayback Machine (WikiSource), 246 Plato, Parmenides Arkiveret 15. oktober 2008 hos Wayback Machine
  117. Manilio: Astronomica II, 439 y ss.
  118. Hermias, sobre el Fedro de Platón, p. 138
  119. Salustio: Περὶ θεῶν καὶ κόσμου (De diis et mundo), cap. VI–VII. Los dioses demiúrgicos son artífices del cosmos; los de las almas garantizan el renacimiento; los de la armonía ordenan con las palabras; y los guardianes protegen el orden cósmico.
  120. Escolio sobre Apolonio de Rodas: Argonáuticas, p. 173
  121. Betilo (Baetylus) es un nombre semítico relacionado con los betilos (piedra sagrada); remite a cultos fenicios o sirios.
  122. Carpóforo (“portador de frutos”) es un epíteto de las divinidades agrarias; su atribución egipcia puede reflejar sincretismo helenístico.
  123. Las Hermeneumata son manuales bilingües (griego–latín) usados en la Antigüedad tardía (siglos III–V d. C.) para la enseñanza del latín en el mundo griego (y viceversa).
  124. Goetz, Georg (ed.), Corpus Glossariorum Latinorum, vol. III, Leipzig, 1892 (contiene las Hermeneumata). Dickinson, W. C. (ed.), Hermeneumata Pseudodositheana, 1883. Dickey, Eleanor, The Colloquia of the Hermeneumata Pseudodositheana, Cambridge University Press, 2012 (estudio moderno).
  125. Hamilton, Edith (September 26, 2017). Mythology: Timeless Tales of Gods and Heroes. Illustrated by Tierney, Jim. (75th anniversary illustrated ed.). New York: Black Dog & Leventhal Publishers. ISBN 978-0-316-43852-0. OCLC 1004059928.
  126. Ilíada I, 495–496
  127. Powell, Kimberly (2019). "Genealogy of the Olympic Gods". ThoughtCo. Vaadatud 16.03.2022.
  128. "Cronus". Encyclopedia Britannica. 2019. Vaadatud 16.03.2022.
  129. En la Ilíada, Zeus aparece repetidamente como Κρονίδης (Cronida) y Κρονίων (Cronión); por ejemplo, en Il. I, 528–530: «ὣς ἔφατ’, οὐδ’ ἀπίθησε πατὴρ ἀνδρῶν τε θεῶν τε· ἀλλ’ ἄρα οἱ νεῦσε Κρονίων…» (“Así habló, y no desobedeció el padre de dioses y hombres, y asintió el Cronión…”), y también en I, 503 y VIII, 18, donde figura Ζεὺς Κρονίδης; en la Teogonía de Hesíodo, el epíteto aparece, por ejemplo, en vv. 479–480 («Κρονίδην δὲ Δία…») y el relato de la Titanomaquia y la derrota de Crono se desarrolla en vv. 617–720; asimismo, la Biblioteca mitológica (I, 1, 5–7) resume cómo Zeus libera a sus hermanos, vence a Crono y se convierte en soberano del cosmos.
  130. Biblioteca mitológica I,6,3.
  131. Biblioteca mitológica I 6, 1
  132. En la Ilíada Zeus es llamado repetidamente “padre de dioses y hombres” y se le atribuye la autoridad sobre el orden y la justicia. Por ejemplo, en Il. I, 524–528
  133. Zeus aparece ligado a la custodia de la verdad y los juramentos divinos. Así en Teogonía, 507–510
  134. La autoridad de Zeus sobre el destino humano se refleja en la Ilíada, por ejemplo en I, 75–80, y en Teogonía, vv. 140–145
  135. Los emblemas de Zeus reflejan su poder y autoridad sobre el cielo y los hombres: el rayo simboliza su capacidad de castigar y controlar los elementos (cf. Hesíodo, Teogonía 404–409); el águila representa su dominio y vigilancia desde los cielos (Homero, Ilíada 1.524–530); el toro es emblema de fuerza y virilidad, presente en sacrificios y mitos como el rapto de Europa (Pseudo-Apolodoro, Biblioteca II.4.1); y el roble simboliza la sabiduría y la estabilidad de su poder, venerado en su santuario de Dodona (Heródoto, Historias 2.52–53). Todos estos emblemas aparecen en la literatura y la iconografía griega como atributos identificativos del dios supremo.
  136. En el arte clásico se le reconoce por el rayo y la postura regio‑imperial; una escultura emblemática es Bronce de Artemisión (anónimo griego, c. 450 a. C., Museo Arqueológico Nacional de Atenas), una de las grandes figuras del clasicismo, y en pintura mitológica aparece recurrentemente en escenas como El juicio de Paris de William Etty (1826, Lady Lever Art Gallery), donde es una de las tres deidades disputando el fruto de la discordia; también aparece en conjuntos renacentistas como Zeus y Hera de James Barry (1790–99, Graves Art Gallery, Sheffield), representando la pareja divina.
  137. Ovidio (Las metamorfosis VI, 103—128) nos habla del catálogo de ‘raptos de Júpiter’ (Furta Iovis): como toro se unió a Europa, como águila a Asteria, como cisne a Leda, como sátiro a Antíope, como Anfitrión a Alcmena, como lluvia de oro a Dánae, como fuego a Egina, como pastor a Mnemósine y como serpiente a Perséfone.
  138. Diodoro Sículo: Biblioteca histórica IV 9, 2-3
  139. Pausanias: Descripción de Grecia II, 15, 4
  140. Escolio a Píndaro, odas nemeas X 150a; en donde tanto Cástor como Pólux son ambos hijos de Zeus.
  141. Cartwright, Mark (2013). "Zeus". World History Encyclopedia. Vaadatud 16.03.2022.
  142. Himno homérico XII (a Hera)
  143. Homero: Ilíada XVI, 432; Ovidio: Fastos VI, 29
  144. Estrabón, p. 413; Pausanias, vii. 4. § 7; Apolonio de Rodas, i. 187. Varias regiones de Grecia afirmaban ser el lugar de nacimiento de Hera, destacando especialmente Argos y Samos, que además fueron los principales centros de su culto en la Antigüedad.
  145. Hera persigue implacablemente a Heracles, enviándole las serpientes en la cuna y provocándole la locura (Apolodoro, Biblioteca II, 4, 8–12); transforma a Ío en vaca y la hace vigilar por Argos (Apolodoro, Biblioteca II, 1, 3; Ovidio, Metamorfosis I, 568–750); castiga a Sémele induciéndola a pedir a Zeus que se manifieste en su forma divina, lo que causa su muerte (Apolodoro, Biblioteca III, 4, 3); y atormenta a Leto, prohibiendo que dé a luz en tierra firme (Himno homérico a Apolo, vv. 47–52). Estos episodios consolidan su imagen literaria como esposa celosa y vengativa dentro del mito griego.
  146. Ilíada I,399, Hera se juntó con Poseidón y Atenea para el motín.
  147. Ilíada XV, 18; Apolodoro: Biblioteca mitológica I 3, 5. Zeus la había colgado del Olimpo por enviar una tormenta contra Heracles cuando este, después de conquistar Troya, se hizo a la mar.
  148. Higino: Fábulas, 30
  149. La enemistad entre Juno y Eneas ya se narra desde el primer verso de la Eneida.
  150. Hesíodo: Teogonía 315 y 329
  151. Los emblemas de Hera reflejan su papel como protectora del matrimonio, la fertilidad y la realeza: el pavo real simboliza su majestad y vigilancia (cf. Hesíodo, Teogonía 924–925); la granada representa la fecundidad y la vida (cf. Pausanias, Descripción de Grecia 2.17.1); el cuco está asociado a su nacimiento y al mito de Crono (cf. Apolodoro, Biblioteca III.6.2); y la vaca simboliza su aspecto nutridor y maternal, reflejado en cultos arcaicos y santuarios dedicados a ella (Pausanias, Descripción de Grecia 2.31.3–4).
  152. Iconográficamente se la representa como reina con cetro y corona; en pintura está Zeus y Hera de James Barry (1790–99, Graves Art Gallery, Sheffield), donde aparece junto al soberano del Olimpo, y en escultura antiguamente se conocían grandes cultos a su imagen en templos como el de Hera en Olimpia, con estatuaria cultual descrita por Pausanias; en arte moderno puede verse en escenas del mito recogidas en obras de la tradición clasicista europea que integran a la reina de los dioses con atributos de matrimonio y majestuosidad.
  153. Segundo Mitógrafo Vaticano, 7 (Sobre su pavo real) y 8 (Sobre Iris, su arcoíris)
  154. Coluto: El rapto de Helena, 89; Homero, Ilíada XIV, 263-280 (Hera le promete Pasítea a Hipnos).
  155. Agustín de Hipona: La ciudad de Dios, IV, 11; Segundo Mitógrafo Vaticano, 9. En la religión romana primitiva, Júpiter no era solo “dios del rayo”, sino personificación del cielo luminoso diurno (Diespiter, ‘padre cielo’). Juno, como su contraparte femenina, fue interpretada por algunos autores como la potencia femenina del cielo, la capa atmosférica (el aire) que envuelve y fecunda. La manifestación activa del poder celeste sobre la tierra. En lecturas simbólicas: Cielo (principio activo, generador) = Júpiter; Aire (medio que transmite, fecunda, conecta) = Juno. Si Júpiter es el éter o el cielo supremo, Juno puede entenderse como el aire intermedio, el espacio donde se forman las nubes, las tormentas y la lluvia (fenómenos también asociados a la pareja divina). Esto no es la teología oficial romana estricta, sino una interpretación filosófica y alegórica posterior.
  156. Himno homérico XXII (a Poseidón): «Por Poseidón, el gran dios, comienzo a cantar, el que agita la tierra y la límpida mar el marino, que posee el Helicón y la vasta Egas. Doble fue, Sacudidor de la tierra, el honor que los dioses te atribuyeron: de los corceles ser el domador y, a la vez, salvador de naves. ¡Salve, Poseidón, conductor del carro subterráneo, el de oscura cabellera! Y, feliz, con corazón benévolo, ampara a los navegantes».
  157. Cartwright, Mark (2019). "Poseidon". World History Encyclopedia. Vaadatud 16.03.2022.
  158. El tridente es su arma y símbolo más característico. Con él desencadenaba tormentas, calmaba las aguas y provocaba terremotos golpeando la tierra. En el mito del Minotauro, Poseidón envía un toro blanco al rey Minos, lo que desencadena la historia del monstruo cretense (cf. toro de Creta). Poseidón creó el primer caballo (cf. Escifio). Por eso también era considerado dios de los caballos y patrón de los jinetes. El delfín un animal marino asociado a la protección y guía de los navegantes.
  159. Hesíodo: Teogonía 930-934
  160. Higino, Fabulae 14
  161. Teogonía, 277-79; Apolodoro, 2.3.2
  162. Odisea 1 71; Higino, Fabulae 157
  163. Platón: Critias 113d–e
  164. Señor de los mares, aparece en pintura en obras mitológicas donde domina las olas o con su tridente en escenas renacentistas y barrocas, y en escultura hay ejemplos clásicos de representaciones de dioses marinos en estatuaria decorativa; además, en contexto público es frecuente la gran estatua urbana de Poseidón que decora el puerto de Copenhague (arte moderno), aunque para arte antiguo la presencia de su figura se aprecia en mosaicos y frisos de época helenística que lo muestran con delfines y caballos.
  165. En el Museo Nacional del Bardo de Túnez hay un famoso mosaico romano que representa a Neptuno en su carro tirado por hipocampos y acompañado por tritones y otros seres marinos. También hay figuras de ictiocentauros como parte de la procesión marina.
  166. El famoso templo del cabo Sunio estaba dedicado a Poseidón, según testimonios epigráficos (IG I 310, 324; II/III 1270, 1300), el templo dominaba el promontorio. Estos altares costeros pudieran provenir de marineros ofreciendo sacrificios antes de zarpar. En la Odisea (XIII, 100–120) se habla de la influencia de Poseidón sobre los vientos y tormentas, reforzando que los navegantes debían tenerlo en cuenta y a menudo implorarlo para viajes seguros.
  167. Segundo Mitógrafo Vaticano, 3 (Sobre Saturno)
  168. Cicerón: De natura deorum III, 20
  169. Himno homérico II (a Deméter)
  170. Cicerón: De natura deorum II, 23
  171. Vennad Stephanidesed. "Iidsete aegade lood". Tallinn, "Eesti Raamat" 1991, lk. 34–36
  172. Hesíodo: Teogonía vv. 453-455
  173. Himno homérico II (a Deméter), 305–313
  174. Pallardy, Richard (Invalid Date). "12 Greek Gods and Goddesses". Encyclopedia Britannica. Vaadatud 16.03.2022.
  175. , ISBN 9789587411263, <http://books.google.cat/books?id=6DQNOTALrkoC&lpg=PA63&vq=Pers%C3%A9fone&dq=Mito%20de%20Pers%C3%A9fone%20inframundo&pg=PA63#v=onepage&q&f=false>
  176. Himno homérico II (a Deméter) 105-300
  177. En los misterios de Eleusis, los sacerdotes invocaban ritualmente a Deméter como diosa de la agricultura, la fertilidad y el ciclo de la vida y la muerte. El culto eleusino conmemoraba el mito del rapto de Perséfone y la búsqueda de la diosa, fundamento simbólico de la regeneración agrícola y de la esperanza en una vida bienaventurada tras la muerte. Las referencias principales se encuentran en el Himno homérico a Deméter, que narra la institución de los misterios por la propia diosa, y en Pausanias, Descripción de Grecia (I, 38, 2–3), donde se mencionan los ritos y la importancia del santuario eleusino dentro del mundo griego.
  178. Tras el retorno de Perséfone, Deméter reveló los misterios eleusinos, un culto de raíz agrícola que ofrecía a los iniciados la esperanza de una existencia dichosa tras la muerte; esta tradición se relata en el Himno homérico a Deméter (vv. 450–495), y es comentada también por Plutarco, De Iside et Osiride 359d–e, y Pausanias, Descripción de Grecia I, 38, 2–3, quienes explican la función de los misterios como transmisión de conocimiento secreto ligado a la fertilidad de la tierra y a la vida futura.
  179. La diosa de la cosecha aparece iconográficamente con espigas o antorchas; en escultura clásica destaca la presencia cultual de estatuas de Deméter en templos griegos, y en pintura renacentista y posrenacentista figuras como El regreso de Perséfone de Frederic Leighton (1891) representan la emotiva reunión madre‑hija en un paisaje dramático de mitos agrícolas; también son conocidas representaciones de Deméter en relieves y sarcófagos antiguos que ilustran sus ciclos con Perséfone y el inframundo.
  180. Los emblemas de Deméter reflejan su vínculo con la fertilidad de la tierra y la alimentación: el trigo simboliza los cereales y la agricultura (cf. Hesíodo, Teogonía 922–924); la amapola está asociada a la siembra y a los ciclos de vida y muerte (cf. Ovidio, Las metamorfosis V.383–400); la menta representa sus cultos y rituales de purificación y fertilidad (cf. Pausanias, Descripción de Grecia 8.31.2); y el cerdo es un animal sacrificial en su honor, vinculado a la abundancia agrícola y los misterios de Eleusis (cf. Hesíodo, Trabajos y días 450–460; Apolodoro, Biblioteca I.5.2).
  181. Esta etimología se documenta en Varrón, De lingua latina (Libro V, 98) y en Plinio el Viejo, Historia natural (XVIII, 20), que relacionan a Ceres con los cultivos de ‘cereales’, el sustento humano y la fertilidad de la tierra.
  182. Merriam-Webster's Encyclopedia of Literature. Merriam-Webster. 1995. p. 81. ISBN 9780877790426.
  183. Himnos homéricos, Himno XI, A Atenea
  184. Himno homérico a Afrodita, 9-15
  185. Cartwright, Mark (2012). "Athena". World History Encyclopedia. Vaadatud 17.03.2022.
  186. Hesíodo: Teogonía 886 y ss., 924.
  187. En Ilíada V, 880, Ares le reprocha a Zeus su favoritismo con Atenea: «la tienes consentida porque tú solo alumbraste a esa hija». Filóstrato (Descripciones de cuadros II, 27) nos cuenta el orgullo que siente Zeus por su hija: «Zeus respira con placer, observa a su hija y está orgulloso de haberla traído al mundo». Este favoritismo pudiera explicar que en Ilíada I, 400, cuando Hera, Poseidón y Atenea se amotinaron contra Zeus y quisieron atarlo, Zeus nunca castigó a Atenea.
  188. Atenea es la patrona de la ciudad de Atenas, a la que otorgó su nombre según la tradición mítica. Durante la disputa con Poseidón por el patrocinio de la ciudad, Atenea ofreció el olivo, útil para la alimentación, la construcción y la producción de aceite, mientras que Poseidón solo ofrecía agua salada; la ciudad eligió a la diosa como su protectora, consagrándole templos y festivales, entre ellos las Panateneas. Este mito se recoge en Pausanias, Descripción de Grecia (I, 16, 3) y en fuentes literarias como Ovidio, Las metamorfosis (XIII, 750–760), y se refleja en la iconografía ateniense, donde Atenea es representada como la guardiana de la ciudad, con su égida y el olivo como símbolos de protección y prosperidad.
  189. El olivo es el símbolo de Atenea porque, según la tradición mítica, la diosa lo regaló a los atenienses durante su disputa con Poseidón por el patrocinio de la ciudad de Atenas, ofreciendo un árbol útil para la alimentación, el aceite y la construcción, mientras que Poseidón solo ofrecía agua salada; este mito se relata en Las metamorfosis (XIII, vv. 750–760) y en fuentes griegas como Pausanias, Descripción de Grecia, I, 16, 3, donde se explica que el olivo consagrado por Atenea se convirtió en un símbolo de paz, prosperidad y sabiduría, vinculado directamente con su carácter de protectora de la ciudad y de la civilización.
  190. Atenea favoreció especialmente a Erictonio, rey mítico de Atenas nacido de manera prodigiosa, a quien la diosa protegió y educó. Según la tradición, Atenea lo crio en secreto en un cofre, instruyéndolo en la artesanía y la sabiduría, y más tarde lo convirtió en fundador de la dinastía ateniense, consolidando así su papel de protectora de la ciudad y promotora de la civilización. Este mito se encuentra en Pausanias, Descripción de Grecia (I, 16, 2–3) y en relatos resumidos de la Biblioteca mitológica del Pseudo-Apolodoro (I, 14, 3), que destacan el vínculo especial entre la diosa y el primer rey mítico de Atenas.
  191. En la poesía épica, Atenea actúa como intermediaria y protectora de los héroes, enviada por Zeus para guiarlos, aconsejarlos y favorecerlos en el combate. En la Ilíada (libros I, XX y XXII), Atenea protege a héroes como Aquiles y Diomedes, impidiendo que caigan en peligro y otorgándoles valor y estrategia en momentos críticos, lo que refleja su papel de divinidad que interviene activamente en la acción humana bajo la autoridad de Zeus. También ayudó a muchos otros héroes, como Odiseo, Jasón, Heracles, Tideo o Perseo.
  192. Atenea suele ser representada acompañada de un mochuelo (Athene noctua), símbolo de sabiduría, vigilancia y clarividencia, que refuerza su carácter de diosa prudente y protectora de la ciudad. La asociación aparece en cerámica ática arcaica y clásica y en la escultura, incluyendo representaciones de Atenea Pártenos y monedas atenienses. J. Boardman: Greek Art, 1996, pp. 45‑46; J. Neils: Goddess and Polis, 1992, pp. 15‑17
  193. La estrategia y la sabiduría en arte clásico a menudo se encarnan en la monumental Atenea Pártenos, la obra colosal de Fidias (original perdido, conocida por copias romanas y descripciones, ej. Atenea Giustiniani en Museos Vaticanos), y en pintura renacentista escenas de su nacimiento o intervención en batallas aparecen en obras de Mantegna o Rubens; por ejemplo, varios frontones y metopas de templos como el Partenón narran sus actos heroicos y son representaciones arquitectónicas icónicas.
  194. Atenea se asocia frecuentemente con el Gorgoneion, el rostro de la Gorgona que la diosa porta en su égida como símbolo protector y amuleto contra el mal. Este atributo aparece ya en la Ilíada (VIII, 590–600), donde la égida de Atenea inspira terror en los enemigos, y se confirma en la iconografía arcaica y clásica, como se observa en el friso del Partenón y en representaciones de vasos áticos del siglo V a.C.
  195. En Hesíodo: Teogonía, 95 se dice que de Apolo descienden los aedos y citaristas. Homero lo invoca con frecuencia al inicio de la Ilíada y la Odisea (I, 1) como fuente de inspiración poética, y los himnos homéricos lo presentan como protector de la música, la poesía y la armonía (himno homérico a Apolo 3 y 7), subrayando su rol como guía de los cantores y compositores de la tradición oral. Además, autores como Píndaro (odas olímpicas 1.1-8) lo ensalzan como garante de la inspiración poética y la excelencia artística, consolidando su figura como patrón de los aedos y de la poesía épica en general.
  196. Se le reconoce protector de la música y la poesía en la Ilíada, la Odisea y los himnos homéricos; dios sanador en la Teogonía 354-361 y en relatos sobre su hijo Asclepio (Pausanias, Descripción de Grecia 2.27.7), y patrón de la adivinación a través del oráculo de Delfos según Píndaro, Oda Olímpica 1.1-8 y Heródoto, Historias 8.43.
  197. Cartwright, Mark (2019). "Apollo". World History Encyclopedia. Vaadatud 17.03.2022.
  198. Himno homérico III a Apolo, 14-20.
  199. Hesíodo: Teogonía, 95; himno homérico (a Apolo) III, 356
  200. Segundo Mitógrafo Vaticano, 30-34. Los símbolos de Apolo incluyen el cuervo (era su mensajero y delató la infidelidad de Corónide); estas asociaciones se documentan en Himno Homérico III a Apolo y en Pausanias, Descripción de Grecia 10.5.5, donde se relata el mito de Dafne y la consagración del laurel a Apolo.
  201. El dios de la música y las bellas artes tiene esculturas clásicas como Apolo de Belvedere (Museos Vaticanos), considerada una obra maestra de la copia romana de la escultura griega, y en pintura escenas como Apolo y Dafne de Bernini (Galleria Borghese, mármol barroco) muestran episodios mitológicos dramáticos; además, representaciones renacentistas del dios con su lira o arco aparecen en numerosas obras que exploran la luz y la armonía del arte clásico.
  202. Ovidio (Las metamorfosis VI, 103—128) nos habla de los raptos de Febo: como azor se unió a Marpesa, como león a Cirene y como pastor a Ise, hija de Macareo.
  203. Homero: Ilíada II.595-600; Luciano: Diálogos de los Dioses 14; Apolodoro: I.3.3; Pausanias: III.1.3.
  204. Apolodoro: Biblioteca mitológica I 4, 2; Marsias encontró la flauta que Atenea había rechazado y retó a Apolo a un concurso musical. Apolo, usando la cítara al revés, ganó la prueba porque Marsias no pudo imitarlo, y como castigo lo colgó de un pino y lo desolló.
  205. Filodemo: De Pietate (‘Sobre la piedad’), preservado en el papiro de Herculano 243 III (Obbink). Higino: Fábulas, 161
  206. En la mitología griega Febo es el epíteto más común para Apolo. Así en, por ejemplo, Himno homérico XXI (a Apolo); Teogonía, 15; Ilíada I, 44
  207. El sobrenombre de Febo, que se aplica con frecuencia a Apolo en los poemas homéricos, apunta al sol; las tradiciones relativas a los hiperbóreos y su culto a Apolo muestran claros indicios de que consideraban al dios bajo la misma luz. (Alceo, ap. Himerio, XIV, 10; Diodoro Sículo: Biblioteca histórica II, 47).
  208. En la época de Calímaco, algunas personas distinguían entre Apolo y Helios, por lo que fueron censuradas por el poeta. (fr. 48, ed. Bentley.) Pausanias (Descripción de Grecia VII, 23) afirma que conoció a un sidonio que declaraba que Apolo y Helios eran dos dioses eran idénticos. Pausanias añade que esto estaba en consonancia con las creencias de los griegos (Estrabón: Geografía XIV, 635; Plutarco, De Ei apud Delphos 4, De Defensione Oraculi, 7).
  209. Himnos homéricos IX y XXVII (a Artemisa)
  210. Artemisa también es conocida como protectora de las doncellas y las mujeres en edad fértil: podía aliviar los dolores del parto y garantizar un alumbramiento seguro, pero al mismo tiempo tenía el poder de causar la muerte súbita, especialmente a quienes violaban su castidad o desobedecían sus decretos; estos atributos se reflejan en la literatura y los mitos griegos clásicos, por ejemplo en Hesíodo, Teogonía 924–926, Homero, Ilíada 21.497–502, y en relatos de Pausanias sobre santuarios donde se le rendía culto como protectora de las mujeres y niños (Pausanias, Descripción de Grecia 3.18.12).
  211. Cartwright, Mark (2019). "Artemis". World History Encyclopedia. Vaadatud 16.03.2022.
  212. Ilíada XXI, 470 y ss. En la tradición micénica, Artemisa es identificada con la Potnia Theron (“Señora de los Animales”), un título que aparece en inscripciones y contextos iconográficos del II milenio a.C.; este epíteto la vincula con la caza, la protección de la fauna y la naturaleza salvaje, y se refleja en la iconografía de sellos, figurillas y frescos micénicos, así como en la literatura posterior (fuentes: Nilsson, Geschichte der Griechischen Religion, 1940, vol. I, pp. 142–145; Burkert, Greek Religion, 1985, pp. 88–90; donde se conservan reminiscencias de su función de diosa protectora de los animales).
  213. Artemisa suele ser acompañada por un coro de ninfas, jóvenes inmortales que la siguen en los bosques y montañas durante la caza, participando en danzas, cantos y rituales en su honor; esta tradición aparece en la literatura épica y lírica griega, como en Homero, Ilíada 21.505–510, Hesíodo, Teogonía 924–925, y en relatos mitológicos de Pausanias, Descripción de Grecia 8.36.5–6, que destacan la compañía constante de Artemisa por estas figuras femeninas asociadas a la naturaleza y la protección de la caza.
  214. Calímaco: Himno III (a Artemisa), vv. 185-224
  215. Artemisa castigó al cazador Acteón por haberla visto desnuda mientras se bañaba: la diosa lo transformó en ciervo y fue despedazado por sus propios perros de caza; el episodio se narra con detalle en Ovidio, Las metamorfosis III.138–252, y también es mencionado en Pausanias, Descripción de Grecia 9.2.3 y en la tradición mitográfica recogida por Apolodoro, Biblioteca mitológica III.4.4.
  216. Higino: Fábulas, 195
  217. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica III 8,2
  218. Higino: Fábulas, 223
  219. La diosa de la caza y la luna, aparece en numerosas pinturas mitológicas de artistas como Paolo Veronés (Diana y Acteón, 1556‑59, National Gallery), así como en esculturas clásicas de cazadoras como la Artemisa de Gabios y copias romanas de obras griegas donde posa con arco y animales; su figura sigue siendo un motivo frecuente en iconografía renacentista y barroca que subraya su independencia y fuerza.
  220. Los símbolos de Artemisa reflejan su relación con la naturaleza y la caza: la luna, asociada a su rol como diosa nocturna y virginal; el ciervo y la osa, que representan su dominio sobre los animales salvajes y su protección de la fauna; y el ciprés, árbol vinculado a los bosques y a la muerte ritual, presente en cultos y santuarios dedicados a ella (fuentes clásicas: Hesíodo, Teogonía 924–925; Pausanias, Descripción de Grecia 8.36.5–6; iconografía griega arcaica y clásica: sellos micénicos y vasos áticos).
  221. Cornuto: Compendio de teología griega, 65; el autor dice directamente que Apolo es el Sol y Ártemis la Luna.
  222. Segundo Mitógrafo Vaticano, 39 (Sobre Marte): «Marte es el dios de la guerra, y se le llama Marte porque la guerra se libra entre hombres (mares). Marte recibe su nombre de mas, «hombre», por así decirlo. Del mismo modo, se le llama «creador de muertes», ya que la muerte (mors) recibe su nombre de Marte».
  223. Cartwright, Mark (2017). "Ares". World History Encyclopedia. Vaadatud 16.03.2022.
  224. Ilíada, 890
  225. Teogonía, 922 y 935
  226. En la tradición romana y griega, Ares era considerado natural de Tracia, región situada al norte de Grecia, famosa por sus guerreros feroces; esta asociación se refleja en la literatura clásica, donde los tracios son descritos como seguidores apasionados de Ares y expertos en la guerra (fuentes: Homero, Ilíada 5.889–896; Hesíodo, El escudo de Heracles 291–295; Pausanias, Descripción de Grecia 1.3.4).
  227. Homero: Ilíada IV, 333 y 436
  228. Boccaccio: Genealogia deorum gentilium IX, 3
  229. El dios Ares dio su nombre al Areópago, la “Colina de Ares” en Atenas, que según la tradición era el lugar donde se reunía el consejo judicial más antiguo de la ciudad y donde se juzgaban delitos graves, especialmente homicidios; esta asociación entre el dios y el sitio se menciona en Pausanias, Descripción de Grecia 1.28.6–7 y en estudios de topografía ateniense clásicos.
  230. La figura del dios de la guerra se encuentra en esculturas de la antigüedad clásica como el Ares Ludovisi (Museos Capitolinos), una copia romana de un original griego del siglo IV a. C., y en pintura aparece en escenas de combate mitológico, por ejemplo en ciclos sobre la guerra de Troya y el juicio de Paris donde su presencia guerrera se contrapone a la de Atenea o Afrodita; estas obras exploran el conflicto y la furia bélica.
  231. Los emblemas de Ares reflejan su naturaleza guerrera y destructiva: además de su armamento habitual (lanza y escudo), se le asocian la serpiente, símbolo de astucia y peligro; la antorcha, vinculada a la destrucción y la guerra; el jabalí, representando la fuerza bruta y la ferocidad en combate; y el buitre, asociado a la muerte en el campo de batalla y su carácter sanguinario (fuentes clásicas: Hesíodo, Teogonía 795–797; Homero, Ilíada 5.198–200, 13.290–300; Pausanias, Descripción de Grecia 1.3.4, donde se mencionan rituales y símbolos de Ares en diferentes cultos locales).
  232. Los hermanos Rómulo y Remo, considerados los fundadores legendarios de Roma, reciben la sangre de Marte a través de su madre Rea Silvia, quien fue impregnada por el dios, estableciendo así un linaje divino que vincula la ciudad de Roma con la fuerza guerrera y la protección de Marte (fuentes clásicas: Tito Livio, Ab Urbe Condita I.3–7; Plutarco, Vida de Romulo, 1–4).
  233. Para los romanos, Marte simbolizaba el poderío militar entendido como medio para garantizar la paz (pax), y se le veneraba como páter del pueblo romano, protector de la ciudad y garante del orden cívico y religioso; esta visión se refleja en la literatura y la religión romana, por ejemplo en Tito Livio, Ab Urbe Condita I.3–7, que vincula a Marte con el linaje de Rómulo y Remo, y en Ovidio, Fasti I.115–150, donde se celebra su papel como dios de la guerra regulada y como padre fundador simbólico de Roma.
  234. Según Georges Dumézil y su teoría de la función triple protoindoeuropea, Marte no era únicamente un dios de la guerra, sino también una deidad vinculada a la fertilidad y al mundo rústico: sus energías se dirigían a asegurar el crecimiento de los cultivos y protegerlos de fuerzas hostiles, integrando así el poder militar con el cuidado de la tierra y la prosperidad agrícola, función que se evidencia en los rituales campesinos romanos, como los ludi o Cerealias, y en textos como Dumézil, La religion romaine archaïque, 1966, vol. 1, pp. 234–240.
  235. Hesíodo: Teogonía, 203: «Y estas atribuciones posee [Afrodita] desde el comienzo y ha recibido como lote entre los hombres y dioses inmortales: las intimidades con doncellas, las sonrisas, los engaños, el dulce placer, el amor y la dulzura».
  236. Himno homérico V, a Afrodita: «Afrodita, que despierta en los dioses el dulce deseo y domeña las estirpes de las gentes mortales, a las aves que revolotean en el cielo y a las criaturas todas, tanto a las muchas que la tierra firme nutre, como a cuantas nutre el mar. A todos afectan las acciones de Citerea, la bien coronada».
  237. Cartwright, Mark (2018). "Aphrodite". World History Encyclopedia. Vaadatud 16.03.2022.
  238. Según Hesíodo (Teogonía, 188), Afrodita nació de Urano, abuelo de Zeus, después de que Crono lanzara sus genitales castrados al mar. Los miembros divinos, a la deriva en el mar, formaron una espuma y de ahí nació la diosa. Esto apoya la etimología de su nombre, "nacida de la espuma". Como tal, Afrodita pertenecería a la misma generación que Crono, padre de Zeus, y técnicamente sería la tía de Zeus. Ver el nacimiento de Afrodita.
  239. Homero: Ilíada V, 370
  240. Primer Mitógrafo Vaticano, 43. Afrodita, esposa de Hefesto, mantuvo un romance con Ares. El episodio más famoso se narra en Homero, Odisea VIII,266-366, donde Hefesto, al descubrir la infidelidad, prepara una trampa: fabrica una red invisible para atrapar a la pareja en el acto y exhibirlos ante los otros dioses, provocando burla y escarnio en el Olimpo. Higino (Fábulas, 148) dice que del oprobio de Venus y Marte nació Harmonía.
  241. La comitiva de Afrodita está descrita en varias fuentes literarias y míticas: la acompañan los dioses y personificaciones del amor como la Persuasión (Peito) y el Deseo (Hímero), así como Himeneo (Canto nupcial); también los Erotes (Amores), quienes representan distintos aspectos del amor y la atracción (véase Hesíodo, Teogonía 945–971; Homero, Himno homérico a Afrodita 1–60; Pausanias, Descripción de Grecia 1.14.6–7).
  242. Plutarco: Moralia II, 23; Ilíada XIV, 197 s.: «allí estaba el amor, allí el deseo, allí la amorosa plática y la seducción que roba el juicio incluso a los muy cuerdos»»
  243. En el relato del Juicio de Paris, Afrodita es proclamada la más hermosa de todas las diosas por el príncipe troyano Paris, después de que Hera y Atenea compitieran por su favor; como recompensa, Afrodita le promete a Paris el amor de la mujer más bella del mundo, Helena, desencadenando así la guerra de Troya. Apolodoro: Biblioteca mitológica III, 12–14: describe cómo Paris elige a Afrodita como la diosa más hermosa y recibe la promesa de Helena. Pausanias, Descripción de Grecia 3.19.1 menciona la tradición de la elección de la diosa más hermosa por Paris y el papel de Afrodita.
  244. Primer Mitógrafo Vaticano, 43. Los emblemas de Afrodita están ampliamente documentados en la literatura y el arte de la antigüedad: la paloma y el mirto son sus símbolos más antiguos, asociados con el amor y la belleza (cf. Hesíodo, Teogonía 188–191); la manzana aparece en relatos mitológicos relacionados con la disputa de las diosas y el juicio de Paris (Apolodoro, Bibliotheca, III.12–14); la venera (concha marina) se popularizó como atributo iconográfico en la escultura y pintura clásica y renacentista, representando su nacimiento del mar (Homero, Himnos Homéricos, Himno a Afrodita 1–10; Botticelli, El nacimiento de Venus, 1485–1486); y la rosa, adoptada en la literatura y el arte helenístico y romano, simboliza la pasión y el amor erótico (Ovidio, Las metamorfosis 10.306–315).
  245. Los nombres de las diosas del amor reflejan su influencia lingüística en distintas culturas: Afrodita dio origen al término «afrodisíaco», usado para describir sustancias que estimulan el deseo sexual, derivado directamente de su nombre en la tradición griega clásica (véase Robert Graves, La mitología griega, 1955, p. 144); de manera análoga, la romana Venus originó los términos «venerar» —con el sentido de rendir culto o respeto— y «venéreo», relacionado con el amor o la sexualidad, tal como se documenta en la etimología latina y en estudios de lexicografía clásica (véase Lewis & Short, A Latin Dictionary, 1879, s.v. Venus).
  246. Himno homérico XX (a Hefesto)
  247. Cartwright, Mark (2019). "Hephaistos". World History Encyclopedia. Vaadatud 17.03.2022.
  248. Según Homero, Ilíada I,590-594, Hera expulsa a Hefesto porque se avergonzaba de que fuera cojo. Apolodoro (Biblioteca mitológica I 3, 5) dice que Zeus arrojó a Hefesto por acudir en auxilio de Hera, que estaba atada.
  249. Ilíada I,590-594; Apolodoro: Biblioteca mitológica I 3, 5
  250. Quinto de Esmirna: Posthoméricas IX, 365; Ovidio: Las metamorfosis XIII, 314. Los autores, especialmente romanos, dicen que Lemnos está consagrada a Hefesto porque allí cayó desde el Olimpo.
  251. Ilíada XVIII, 478-486
  252. Higino: Fábulas, 166: «Vulcano había fabricado unos tronos de oro y acero para Júpiter y los demás dioses; cuando Juno se sentó, quedó de repente suspendida en el aire. Se mandó recado a Vulcano para que liberase a su madre, a la que había amarrado, pero —airado por haber sido precipitado desde el cielo—, dijo que él no tenía ninguna madre».
  253. En el arte a Hefesto/Vulcano se lo representa con unas tenazas de herrero o un martillo, indicando que era el herrero de los dioses. Dice Robert Graves que su símbolo era una codorniz, pájaro que en primavera baila a la pata coja (pues Hefesto era cojo). Eratóstenes (Catasterismos, XI) dice que durante la Gigantomaquia, Dioniso, Hefesto y los sátiros marcharon a lomos de burros que rebuznando los pusieron en fuga a los gigantes.
  254. Estrabón, Geografía VI 2, 10, hablando de de Sicilia, relaciona los volcanes activos con la acción de Hefesto. Diccionarios etimológicos modernos confirman que «volcán» deriva de Vulcano (por ejemplo, Émile Littré, Dictionnaire de la langue française, s.v. “volcan”).
  255. Himno homérico a Hermes 13
  256. Hermes y Mercurio son dioses asociados a los viajes, el comercio y la comunicación. Protegían a viajeros, comerciantes y mensajeros, facilitando los intercambios, la movilidad y la transmisión de información entre mortales y dioses. Así en Homero: Ilíada XXIV, 334–347), Cicerón: De natura deorum III, 56; Himno homérico a Hermes (13–60).
  257. Cicerón, De natura deorum III, 56 lo vincula con los mercadores y el intercambio; Varrón, De lingua latina V, 66–68 relaciona su nombre con merx y mercari. Himno homérico a Hermes (vv. 13–60), Hermes roba el ganado de Apolo el mismo día de su nacimiento, consolidando su carácter de dios astuto y protector de ladrones. El mismo himno (vv. 550–560) le atribuye dones proféticos y mediación divina. En Ilíada (XXIV, 334–347), Hermes guía a Príamo hasta Aquiles como heraldo y conductor seguro.
  258. Cartwright, Mark (2019). "Hermes". World History Encyclopedia. Vaadatud 17.03.2022.
  259. Homero: Odisea VIII, 335, XIV, 435, XXIV, 1; Himno homérico a Hermes; Ovidio: Las metamorfosis I 682, XIV, 291
  260. Segundo Mitógrafo Vaticano, 53 (Sobre los Mercurios) y 54 (Por qué es llamado Mercurio)
  261. Los emblemas de Hermes reflejan distintos aspectos de su carácter: la grulla simboliza vigilancia y astucia en sus funciones de guía y mensajero (cf. Pausanias, Descripción de Grecia 2.38.5); el azafrán se relaciona con rituales y ofrendas asociadas a su culto (cf. Croco); y la tortuga está vinculada a su invención de la lira, hecha a partir del caparazón de este animal, representando su ingenio y creatividad (Homero, Himno Homérico a Hermes 5–20; Apolodoro, Biblioteca mitológica III.10.3).
  262. Hermes porta el caduceo (κέρκυνος, caduceum), vara alada que según los Himnos Homéricos (a Hermes, 550–560) podía adormecer o calmar a mortales y dioses, y que también emplea en su función de psicopompo, guiando las almas de los muertos hacia el Hades. Esta capacidad como conductor de espíritus se menciona además en Homero, Ilíada XXIV, vv. 334–347, y en fuentes latinas como Ovidio, Las metamorfosis XIV, vv. 100–110, donde Mercurio actúa de manera equivalente guiando a los muertos y mensajero de los dioses.
  263. Ilíada XXI, 497; Odisea I, 38, V, 43, VII, 137; Hesíodo: Trabajos y días, 77
  264. El mensajero divino aparece en la escultura clásica Hermes con el niño Dioniso de Praxíteles (Museo Arqueológico de Olimpia), uno de los mejores ejemplos de escultura griega que combina serenidad y gracia, y en pintura renacentista y barroca es frecuente en escenas narrativas mitológicas que muestran su papel de guía o embajador de los dioses, apareciendo junto a otros dioses en episodios del panteón clásico.
  265. Dioniso, dios griego del vino, el éxtasis y la transformación, era central en los cultos dionisíacos, especialmente en las Dionisias —festividades teatrales y rituales— y en los misterios dionisíacos, prácticas religiosas secretas que buscaban la comunión con la divinidad a través del frenesí, la música, la danza y la ingesta ritual de vino. Estos rituales simbolizaban la liberación de las inhibiciones, la unión con la naturaleza y la trascendencia de la individualidad, y fueron interpretados por los griegos como medios de catarsis espiritual y social, así como fuentes de inspiración para la tragedia y la poesía. Referencias: Burkert, Walter. Greek Religion, Harvard University Press, 1985, pp. 192–200; Dodds, E.R. The Greeks and the Irrational, University of California Press, 1951, pp. 53–61; Graf, Fritz. Magic in the Ancient Greek World, Harvard University Press, 1997, pp. 98–102; Segal, Charles. Dionysiac Poetics and Greek Tragedy, Cornell University Press, 1999, pp. 11–18.
  266. El teatro griego nace como ritual religioso en honor a Dioniso, y las tragedias y comedias eran interpretaciones ceremoniales que exaltaban al dios y la comunidad. Aristóteles, Poética, 1448b; establece que la tragedia surge de la imitación ritual, vinculada a Dioniso. Plutarco, Vida de Solón 14.2; menciona la importancia de los festivales dionisíacos para la educación y la moral de los jóvenes. Pausanias, Descripción de Grecia 1.22.6; describe el Teatro de Dioniso y su relación con las celebraciones del dios.
  267. "Who Is Hestia Goddess? -" (Ameerika inglise). 13. september 2019. Vaadatud 6. augustil 2023.
  268. Hesíodo: Teogonía 940; Himnos homéricos I, VII y XXVI
  269. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica III 5, 1
  270. Ilíada VI, 130–140
  271. Estrabón: Geografía X 3, 10
  272. Apolodoro: Biblioteca mitológica, Epítome. 1.9
  273. Eratóstenes: Catasterismos V (Corona)
  274. Los emblemas de Dioniso reflejan su vínculo con la vegetación, la fiesta y la naturaleza salvaje: la vid y la copa simbolizan el vino y la celebración (cf. Hesíodo, Teogonía 940–944; Homero, Odisea 11.185–192); la hiedra representa su presencia en la vegetación y los ritos dionisíacos (Eurípides, Bacantes 50–55); los felinos como el tigre, la pantera y el leopardo aparecen en procesiones y retablos como animales que tiran de su carro, mostrando su poder salvaje (Hesíodo, Teogonía 943–944; iconografía vasija áticas); el delfín refleja su asociación con el mar y los viajes míticos; y la cabra simboliza fertilidad y ritos de sacrificio en su honor (Ovidio, Metamorfosis III.87–95).
  275. Baco (Βάκχος, Bacchus) probablemente tiene raíces en palabras relacionadas con éxtasis, gritos rituales o celebración frenética. En Grecia «tanto el devoto como el dios se llaman Baco» (Burkert: Greek religion. Harvard University Press., p. 162). Para Eurípides (Bacantes 491), báquico y bacante se aplica para los cultistas de Dioniso; y para Sófocles (Edipo rey 211) Dioniso es exclusivamente en nombre del dios.
  276. Cicerón: De natura deorum II, 23. Agustín de Hipona: La ciudad de Dios, IV, 11
  277. Himno homérico XXIX, a Hestia
  278. "Hestia". Encyclopedia Britannica. 2021. Vaadatud 17.03.2022.
  279. Hesíodo: Teogonía, 455
  280. Himno Homérico a Afrodita (5), 21-32
  281. "Vesta". Encyclopedia Britannica. 2019. Vaadatud 17.03.2022.
  282. Himno homérico a Afrodita 21-30
  283. Oráculos sibilinos III, 147
  284. En el arte clásico su presencia es más símbolo que figura antropomorfa, representada con fuego o vestales alrededor de un hogar sagrado, y aunque no hay muchas representaciones directas de la propia Hestia, un ejemplo escultórico tardío es la estatua romana conocida como Hestia Giustiniani (copia de un original griego c. 470 a. C., Villa Albani, Roma), y en pintura renacentista o neoclásica aparece en paisajes o escenas mitológicas que evocan el fuego sagrado de Vesta o vestales, como en obras de artista anónimo que representan el culto a Vesta en la antigua Roma; esta ausencia deliberada de imágenes directas subraya su carácter de principio del hogar y fuego eterno, más que de figura narrativa en mitos visuales.
  285. Que Hestia cedió su puesto como diosa olímpica a Dioniso es una creencia contemporánea. Este reemplazo aparece, por ejemplo, en Robert Graves: Los mitos griegos, (27, k). Graves da dos fuentes para este relato (Apolodoro: Biblioteca mitológica III 5,3 y Pausanias: Descripción de Grecia II 31, 2) pero en ninguna de ellas se lee el reemplazo de Hestia por Dioniso. De la misma manera Kerényi (The gods of the Greeks, p.92) nos dice que «no hay ninguna historia de que Hestia haya sido jamás removida de su morada fija».
  286. "Greek mythology". Encyclopedia Americana. Vol. 13. 1993. p. 431.
  287. En la antigua Roma, el templo de Vesta estaba estrictamente reservado a las sacerdotisas vestales, cuya virginidad era considerada esencial para la seguridad y la prosperidad de la ciudad; según fuentes como Tito Livio (Ab Urbe Condita, libro I) y Plutarco (Vida de Numa, capítulo 15), las vestales debían mantener su castidad durante su servicio de treinta años, ya que cualquier violación de este voto se interpretaba como un mal presagio que podía poner en peligro a Roma y su bienestar.
  288. Enn. Ann. 7.240–41.
  289. Burkert, Walter, Greek Religion, pp. 125–127: analiza cómo las listas del Dodekatheon se adaptan a razones cultuales y sociales, excluyendo dioses ctónicos como Hades para enfatizar el culto público de los olímpicos. Nilsson, Geschichte der griechischen Religion, vol. I: confirma la exclusión de Hades de las asambleas olímpicas y altares, a favor de deidades celestes o heroizadas.
  290. Quamquam in antiquis scriptis Latinis exstantibus Olympicus ad Olympiam, non ad Olympum pertinet, confer locutionem apud Herodotum 7.172 "τὴν ἐσβολὴν τὴν Ὀλυμπικήν", quae ad montem spectat.
  291. Ilíada VIII, 13; Teogonía, 767-770
  292. Eurípides: Helena 524 y Alcestis 354–355
  293. Tercer Mitógrafo Vaticano 6, 1 (Pluto)
  294. Hades es principalmente el dios que permanece en el inframundo, guardián de las almas y de las puertas del reino de los muertos. En la Ilíada (8, 367): Hades es llamado Pilartes (el que cierra las puertas o el guardián de las puertas), lo que enfatiza su papel de mantener a las sombras encerradas. Excepcionalmente, en la mitología se le menciona fuera del inframundo solo en casos específicos: cuando secuestra a Perséfone (Himno homérico a Deméter) o, raramente, cuando Heracles lo hiere en Pilos obligándolo a acudir al Olimpo (Biblioteca mitológica II 7, 3). Textos como la Ilíada, la Teogonía de Hesíodo y los himnos homéricos refuerzan su papel como gobernante inexorable del inframundo, receptor de las almas y figura temida por todos.
  295. Ovidio: Las metamorfosis X, 8 - 85
  296. Para la catábasis o ‘descenso a los infiernos’, cfr. catábasis (viaje al inframundo). Odiseo en la Odisea (libro XI): consulta al adivino Tiresias. Orfeo en su intento de rescatar a Eurídice (Las metamorfosis de Ovidio). Heracles al capturar a Cerbero como parte de sus trabajos. Teseo y Pirítoo intentan raptar a Perséfone (pero fracasan).
  297. LIMC (Lexicon Iconographicum Mythologiae Classicae); entrada: Hades (vol. IV, 1988).
  298. El bidente se consolida como atributo de Plutón o Dis Pater. La iconografía del bidente u horca de dos púas es propia de los romanos y renacentistas. Es importante señalar que el término latino bidens designaba originalmente una azada o instrumento agrícola de dos dientes, lo cual conecta simbólicamente con la tierra, lo subterráneo y las fuerzas ctónicas.
  299. Segundo Mitógrafo Vaticano, 13, 14 y 22
  300. Homero: Odisea X 494, XI 226, 385, 634; Ilíada IX 457, 569; Apolodoro: Biblioteca mitológica I 9, 15
  301. Homero: Ilíada XIV, 326; Odisea XI, 216; Hesíodo: Teogonía. 912; Apolodoro: Biblioteca mitológica I 5, 1
  302. Como diosa de la primavera y reina del inframundo, es protagonista de obras como el famoso cuadro El rapto de Proserpina de Pedro Pablo Rubens (1636‑37, Museo del Prado, Madrid) donde su figura contrasta con la oscuridad de Plutón, y en escultura la El rapto de Proserpina de Gian Lorenzo Bernini (1621‑22, Galleria Borghese, Roma) captura con virtuosismo barroco el momento del secuestro; ambas obras han marcado la iconografía occidental de Perséfone/Proserpina representando el ciclo de la vida, muerte y renacimiento.
  303. Tras el rapto de Perséfone da manos de Hades, esto provoca la larga búsqueda de su madre Deméter por la tierra, según relata el Himno homérico a Deméter (vv. 1–500). El mito explica que, al consumir semillas de granada en el inframundo, Perséfone queda obligada a pasar parte del año con Hades; esta tradición también se menciona en Pausanias, Descripción de Grecia I, 38, 2–3, y es comentada por Higino: Fabulae 149.
  304. Páez Casadiegos, Yidy, Epifanía y etiología: Ensayos sobre mito y religiosidad griega antigua, Universidad del Norte, pp. 63-69, ISBN 9789587411263 .
  305. Esta interpretación aparece especialmente en escolio a Teócrito, Idilios III, 48. En Himno homérico a Deméter (vv. 400–450), donde se narra la alternancia de la presencia de Perséfone con la fertilidad de la tierra, y es comentada también por Cicerón, De natura deorum II, 61, y en Pausanias, Descripción de Grecia I, 38, 2–3, que vinculan su retorno a la superficie con la renovación de los cultivos y el ciclo anual de la naturaleza.
  306. Chadwick, p. 85.
  307. Porfirio: De Antro Nympharum, 6. El filósofo neoplatónico es quien explica formalmente que a los dioses olímpicos se les erigen templos y altares elevados (bōmoi), mientras que para los dioses ctónicos se usan fosos (bóthroi) y para los héroes hogueras a ras de suelo (eschárai).
  308. Matthew Dillon: Girls and Women in Classical Greek Religion. London, p. 114. Routledge (2002). ISBN 0415202728.
  309. Dillon, p. 114.
  310. Dillon, Matthew (2002). Girls and Women in Classical Greek Religion (англ.). Psychology Press. с. 114. ISBN 978-0-415-20272-5. Архів оригіналу за 1 грудня 2021. Процитовано 1 грудня 2021.
  311. Ogden, pp. 2–3; Dowden, p. 43; Hansen, p. 250; Burkert, p. 125.
  312. Apolonio de Rodas, Argonáuticas i.495 y sig.
  313. Hesiod, Theogony 386–388.
  314. Hesíodo: Teogonía 384
  315. Гесіод, Теогонія 386—388.
  316. Hesíodo: Teogonía 901 y ss.
  317. Homero: Ilíada V, 749-751
  318. Hesíodo: Teogonía, 52
  319. Hesíodo: Teogonía 77 y ss. a partir del v. 77.
  320. Diodoro Sículo: Biblioteca histórica V 73, 3
  321. Hesíodo: Teogonía 908-912
  322. Hesíodo: Teogonía 217
  323. Pausanias: Descripción de Grecia V 15, 5: «Hay un altar con una inscripción “al Moirágetes” . Es evidente que es un sobrenombre de Zeus, que conoce todas las cosas humanas, tas que conceden las Moiras y las que no son procuradas por ellas. Cerca hay un altar alargado de las Moiras, después uno de Hermes y a continuación dos de Zeus Hipsisto».
  324. Segundo Mitógrafo Vaticano, 22
  325. Homero: Ilíada, XV, 143: «Hera llamó fuera de la mansión a Apolo y a Iris, la mensajera de los inmortales dioses».
  326. Hesíodo: Teogonía, 922
  327. Homero: Ilíada, XX, 233-235
  328. Pseudo-Apolodoro, Biblioteca, 1.3.1
  329. Homero: Ilíada V 392-402
  330. Diodoro Sículo: Biblioteca histórica V 73, 4
  331. Ilíada IX vv 502 - 512
  332. Ilíada XIX, 91 y ss.
  333. Esopo: Fábulas 100 (Zeus, Prometeo, Atena y Momo)
  334. Píndaro: Olímpicas, XII
  335. Suda, voz «Némesis»
  336. Diodoro Sículo: Biblioteca histórica IV 38, 4-5
  337. Apolodoro, Biblioteca mitológica, 2. 7. 7
  338. Diodoro Sículo: Biblioteca histórica IV 39, 2
  339. Calímaco: Himno a Artemisa 145 y ss
  340. Esta etimología nos la proporciona Robert Graves en su índice onomástico de Los mitos griegos.
  341. Homero: Odisea XI, 602–604
  342. En el arte clásico aparece en estatuaria y relieves asociados a santuarios de curación, destacando la figura del dios con bastón serpentino que pervive como símbolo médico; un ejemplo escultórico célebre es la estatua romana de Esculapio que se conserva en museos arqueológicos europeos (p. ej., Antikensammlung Berlin o Louvre), representando su rol de sanador, y en pintura renacentista aparecen himnos o escenas de templos de sanación en composiciones que celebran la medicina clásica, a menudo acompañadas de la serpiente del bastón de Esculapio.
  343. Apolodoro: Biblioteca mitológica III 10, 3; Taciano: Alocución a los griegos; Eurípides: Ion 999 y ss
  344. Biblioteca mitológica III 10, 3
  345. De Astronomica, II, 14
  346. Suda, voz Epíone (Ήπιόνη)
  347. Homero: Odisea XI, 298–304 (inmortalidad alternada y su carácter divino); Eurípides: Helena 1664–1666 (dioses salvadores vinculados al mar); Cicerón: De natura deorum 2.6 (protectores de navegantes, relacionados con el fenómeno del fuego de San Telmo); Píndaro, odas nemeas X (modelos de destreza ecuestre y protectores de atletas); Pausanias: Descripción de Grecia 3.16.1–2 (culto en Esparta y asociación con la educación gimnástica)
  348. Eratóstenes: Catasterismos, X (Gemelos)
  349. Servio, sobre las Geórgicas de Virgilio i.16; Duris, citado por Tzetzes: Sobre Licofrón 772; Apolodoro: i.4.1; Escolio sobre el Reso de Esquilo 30
  350. En la iconografía clásica aparece como dios pastoril de los bosques con patas de cabra, flauta (siringa) y naturaleza salvaje, y una de las esculturas renacentistas/exposiciones famosas que evocan esta figura es el grupo Fauno molestato da cupidi de Gian Lorenzo Bernini y Pietro Bernini (c. 1616‑17, mármol, The Metropolitan Museum of Art, Nueva York), que representa a un fauno jugueteando con amorcillos; aunque no hay un cuadro tan claramente célebre con Pan como protagonista, múltiples mosaicos y vasijas romanas muestran escenas de Pan con ninfas y sátiros (p. ej., representaciones en frescos y mosaicos de Pompeya) donde se destaca su vínculo con la música y la naturaleza, transmitiendo su exuberancia rústica.
  351. Filóstrato: Imágenes II, 11 (Pan)
  352. El dios del amor representado a menudo como el niño alado con arco y flechas, aparece en pintura clásica como El rapto de Proserpina de Rubens (cuyos pequeños amores acompañan la escena, presente en la mitología del amor y el deseo), y en escultura renacentista dramática destaca Cupido y Psique de Antonio Canova (1793‑97, mármol, Museo del Louvre, París), obra neoclásica que expresa el amor eterno a través de la delicada interacción de las figuras; y en pintura romántica se le ve en obras como Eros y Psique de François Gérard (1798), donde su figura alada subraya la pasión y la unión mítica de los amantes.
  353. Pausanias: Descripción de Grecia I 43, 6
  354. Apuleyo, El asno de oro VI,24.
  355. Varrón: De lingua latina, V, 56, citando a Ennio como referencia
  356. Ennianae poesis reliquiae, Lipsiae:In aedibus B.G. Teubneri, http://www.archive.org/details/ennianaepoesisre00enniuoft
  357. Agustín de Hipona: La ciudad de Dios VII, 2
  358. Любкер, 1885, с. 320. (Consentes dii // Реальный словарь классических древностей / Авт.-сост. Ф. Любкер ; Под ред. членов Общества классической филологии и педагогики Ф. Гельбке, Л. Георгиевского, Ф. Зелинского, В. Канского, М. Куторги и П. Никитина. — СПб., 1885. — С. 320.)
  359. En los fragmentos del Libro VI de la Biblioteca histórica, Diodoro Sículo recoge la doctrina de Evémero de Mesene según la cual muchos dioses —como Heracles o Dioniso— fueron en realidad hombres excepcionales cuya fama, tras benefactores legendarios, fue transformada en divinidad eterna. Este enfoque euhemerista ofrece una explicación histórica de los dioses como figuras humanas elevadas a estatus divino
  360. «Greek paganism legally recognized as known religion in Greece».
  361. «Societas Hellenica Antiquariorum - Helliniki Hetaireia Archaiophilon». Web.archive.org. 27 de octubre de 2009. Archivado desde el original el 27 de octubre de 2009. Consultado el 10 de junio de 2014.
  362. «Thyrsos - Hellenes Gentiles». Thyrsos.gr. Consultado el 10 de junio de 2014.
  363. «O retorno do culto aos deuses olimpicos» (em inglês). Consultado em 20 de Outubro de 2014
  364. Drew Campbell: Hellenismi Pakanaverkko. Viitattu 20.2.2019.
  365. «The organizational and operating structure of the YSEE». Ysee.gr. Consultado el 10 de junio de 2014.
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